las últimas composiciones
May 15, 2008
Violeta Parra
Las últimas composiciones
(1966)
Por Marisol García (Rolling Stone-Chile. Mejor disco chileno de la historia según votación publicada en abril del 2008).
Violeta Parra sabía muy bien que éste sería su último disco. Antes de grabarlo había intentado quitarse la vida por primera vez, se ha escrito que agobiada por el fin de su relación con el suizo Gilbert Fauvre y la tibia recepción que encontró en Chile al regresar de Europa. Una opción, por lo tanto, es buscar en él claves de fatalidad y desencanto, que las hay. Pero parece más certero reconocer que la chilena concibió su mejor álbum con una decisión de trascendencia, apostando al fin por combinar la austeridad del sonido —aparte de las voces de Violeta y Alberto Zapicán, aquí sólo suenan guitarras, bombo y cuatro— con una articulación de ideas radicales, que obligan a una atención absoluta. Nunca antes en su discografía Violeta había intrincado tan estrechamente creación y autobiografía, música y humanismo, el balance de sus certezas y de sus desazones. Cuatro meses después de su edición, una bala en su sien disparaba al cielo los pájaros azules de su cabeza (la descripción es de Atahualpa Yupanqui), y dejaba al mundo intrigado sobre qué podría haber querido decir con ese balazo quien días antes había mostrado en La Peña de los Parra una “canción nueva” llamada “Gracias a la vida”.
Sobre esa aparente contradicción se ha escrito ya suficiente: que sarcasmo desencantado, que lucidez extrema previa a la despedida, que ejercicio último de generosidad de parte de un alma excepcional. Qué puede agregar uno sobre esos versos categóricos, los más universales en salir jamás de una mente chilena. Esa Violeta humilde, mística y emocionada —la misma de “Volver a los 17″— pulió en su composición más famosa la aspereza pero también la gracia con que en los demás títulos nos muestra su mundo de afectos y de dolores, dando, además, valiosas pistas sobre sus investigaciones folclóricas: “Rin del angelito” se vale de la práctica funeraria campesina para saludar también a su propia hija muerta; “La cueca de los poetas” ordena su jerarquía personal de lecturas (“Pablo de Rokha es bueno, pero Vicente / vale el doble y el triple“) y “De cuerpo entero” vuelve a recordarnos que las mejores canciones de amor son siempre sencillas. Sus descubrimientos musicales en el centro y sur del país se acomodan, en tanto, en “Cantores que reflexionan” y “El guillatún”, con saludos respectivos al canto a lo divino y el pueblo mapuche.
En el subgénero de canción política, “Mazúrquica modérnica” ha terminado siendo un referente amplísimo, citado hasta por Chico Buarque como inspiración para su “Construcción”, otro clásico de la reflexión social en esdrújulas. Y así como Violeta llora la partida de Gilbert en “Run run se fue pa’l norte”, también se resigna con gracia ante un amor que no puede retenerse en “Pastelero a tus pasteles”. La desazón de “Maldigo del alto cielo” —tanta es su amargura, que puede dejar al auditor físicamente cansado— no alcanza para teñir de oscuro un disco que se nos acomoda en la memoria con calidez. 49 años de trajín alcanzaron a imprimir en Violeta la lección de que una vida emocional honesta se nutre, precisamente, de contrastes.
Hoy que los discos exigen elaboradas estrategias de promoción y singles especialmente producidos para radios, el golpe de Las últimas composiciones nos devuelve a la conciencia de que las canciones que nos cambian la vida se graban de una vez y sin distracciones. Es un álbum obligado no sólo para los interesados en las cumbres de la música chilena, sino también como recurso de consulta política, filosófica, creativa. No existe mejor autobiografía musical de Violeta Parra ni más elevada vara de medida para nuestra canción. ¿No será ésta una antología de grandes éxitos?, sospecha uno cuando se enfrenta por primera vez a su seguidilla de títulos brillantes. Pues no: estamos ante un álbum hecho y derecho, pero grabado en condiciones espirituales únicas por una mujer a la que nunca terminaremos de descubrir. Aquí el talento se ha vertido sin medida desde un interior en ascensión, que ya no piensa demasiado en este mundo. También uno se eleva al escucharlo.
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1. violeta parra (discos) x « De Gira | May 15, 2008 at 9:37 pm
[...] Mejor disco chileno de la historia, según votación Rolling Stone-Chile, abril 2008 (+) [...]
2. violeta parra x « De Gira | May 31, 2008 at 2:55 pm
[...] Mejor disco chileno de la historia, según votación Rolling Stone-Chile, abril 2008 (+) [...]
3. And the winner is….. « El Post | February 3, 2009 at 12:40 am
[...] Las últimas composiciones de Violeta Parra Marisol García Rolling Stone [...]