la tragedia voluntaria
June 26, 2009

Jacko y Bubbles, según Jeff Koons.
Quizás cueste entenderlo en estos tiempos de juegos Wii y reality-shows, pero la industria del entretenimiento fue, alguna vez, la industria de la música. Y la industria de la música se alimentó, al menos por tres décadas, de jovenes con voz de ángel, pies de plumas, carisma encendido y privacidad expuesta sin medida. La manida definición de “ícono del pop” con que hoy se despide a Michael Jackson se entiende mejor a la luz de esa época ya extinta, en la cual trabajo e intimidad no podían ni debían separarse. El del hombre de “Beat it” fue un talento cultivado en el más amplio y brutal sentido del término: una infancia sacrificada por su propio padre, primero en pos de una encantadora carrera como intérprete (“Ben” es la mejor canción cantada jamás por un niño) y, luego, de marcas creativas aun más impresionantes que las comerciales. Que un disco tan perfecto como Thriller haya sido, a la vez, un súperventas, no era una rareza en esos benditos tiempos de oro pop, sino la concatenación lógica de ideas brillantes puestas al servicio de las masas, calculadas con esmero y promocionadas a sabiendas de que el premio mayor podía incluir el desmoronamiento moral de los involucrados.
Las bases de la música negra estadounidense se afirmaron en los años 30 sobre un supuesto pacto entre el bluesero Robert Johnson y el mismísimo demonio: el primero ofrecía su alma para tocar guitarra como nadie antes ni después. El pacto funcionó, asegura la leyenda, y a veces da la impresión de que marcó a sus continuadores de ahí en adelante. La tragedia de Michael Jackson se lee hoy con un escalofrío similar al que produce recordar a otros talentos afroamericanos (Holiday, Hendrix, Gaye) tensados al máximo por el manoseo de la fama, la crueldad del racismo (ya se analizará cuánto de la discriminación de su época en Motown puede haber determinado el trauma de Jacko con su color de piel) y la convivencia inviable entre ambición creativa y exigencia comercial. Pero en el caso de Jackson, más frágil y en otra época, la acción extrapoladora de la televisión terminó llevando esa tensión al completo delirio. Por eso, sus escándalos y patológicas excentricidades no son consecuencias de ese tironeo con la fama, sino parte intrínseca de él. Perdida la identidad privada, el cantante construyó su identidad pública como debía hacerlo un personaje definido por los medios y sus intrigas. Su reciente decadencia financiera, creativa, física y moral remataba estupendamente el guión, que estaba a punto de experimentar un nuevo giro con una confusa gira de resurrección pública.
Hasta la madrugada del viernes la policía y el cuerpo médico de Los Ángeles seguían sin confirmar las causas del fallecimiento. Vendrán hoy reportes detallados, pero ya será demasiado tarde. Las horas se cargan a otro ritmo en la cinta transportadora del pop, en varios de cuyos tramos la verdad es insignificante al lado del mito y la especulación. También en su casa, también en tiempos profesionales difíciles, también en irremontable soledad y junto a médicos descriteriados, la muerte de Elvis Presley levantó hace 34 años una rumorología que aún no se calma, y no será menos con Michael Jackson. El “rey del rock” y el “rey del pop” terminaron interpretando un final asombrosamente similiar en su misterio y en su abrumadora tristeza. Al medio, Lisa Marie, hija de uno y fugaz esposa del otro, dice estar confundida “y sin palabras”. No puede sino sentirse superada por la paradoja del chiste cruel de la fama, ése que a todos suele divertirnos hasta que, como ayer, nos abruma hasta la incredulidad.
Más: buenos obituarios de Diego A. Manrique, (bis), Jon Pareles, Elvira Lindo, Germaine Greer, Ray Loriga /
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1. pancho luque | June 26, 2009 at 2:06 pm
Se ha producidio un fenómeno interesante. El discurso moralizante con que los medios retratrataron la última étapa de Michael Jackson sucumbió ante la potencia de su música. Muros de todos los estilos pintados con spay virtual reconociendo que alguna vez se rindieron ante la voz que, a diferencia de todo lo demás, nunca perdió el color. Me alegra. Después de todo no somos tan ovejas.
2. fenya | June 26, 2009 at 2:56 pm
No logro pensar en MJ como una persona real. Es un poco el dibujo animado de esa serie psicodélica “Los Jackson 5″, un poco un efecto especial de video clip. Porque si ese género alguna vez le importó a las masas, fue por MJ, cuestión .
3. fenya | June 26, 2009 at 2:57 pm
…que ya se podrá comentar. De momento, detrasito de los hits hay siempre canciones bien hechas, bien tocadas, impecablemente cantadas.
4. Karen | June 26, 2009 at 3:32 pm
Muy buena columna. Vine hasta aca especialmente para ver si encontraba algo digno de leer entre tanta explosion mediatica. Como siempre quedo sorprendida por la calidad -y en este caso, por la prontitud en la entrega- de tus palabras.
Saludos.
5. rodrigo álvarez a. | June 26, 2009 at 3:44 pm
me gustó esa frase, tienes los dedos sueltos y se nota tu oficio: “Las horas se cargan a otro ritmo en la cinta transportadora del pop”. Buena tu columna!!! salu2. R
6. cenzi | June 26, 2009 at 5:03 pm
continuando con lo que dices tu:
A los 8 anios murio Micheal Joe Jackson. Y ese mismo dia nacio, gracias a Motown, Diana Ross y su padre Joe, un nuevo personaje llamado Michael Jackson. Un personaje de un libro.
Lamentablemente el “Escritor” de este libro se debe haber aburrido de unos de sus mejores personajes jamas creados. Y decidio poner fin a su triste historia, que ya venia cruelmente terminando de todas maneras.
Creo que MJ esta mas contento que nunca.
7. cenzi | June 26, 2009 at 5:08 pm
Ahora esta en el Cielo con su antiguo amigo Micheal Joe Jackson.
8. carlos | June 27, 2009 at 9:23 pm
mr lonely