entrevista a lucybell

May 10, 2004 at 5:59 pm 1 comment

Disentir o morir

«Ya no tenemos miedo a contradecirnos», asegura el grupo que, tras ocho años de trabajo en conjunto, lanza este lunes un tercer disco que en lo formal parece un debut. Autoproducido, homónimo y sin individualidades dominantes, Lucybell denota su trayectoria en sus prioridades. Según la banda, simboliza el quiebre con la rutina de años «de mucha promoción y poca música».

Por Marisol García | Wikén, octubre 1998.

Que Lucybell haya bautizado su tercer álbum con el título más simple imaginable no es un asunto que no tenga su sentido y razón.

—En términos de gestión, es un disco que hicimos completo nosotros—, explica el tecladista Gabriel Vigliensoni cuando habla de Lucybell, el primero de sus álbumes que comparte el nombre que desde 1991 lo identifica en su trabajo junto al cantante y guitarrista Claudio Valenzuela, el bajista Marcelo Muñoz y el baterista Francisco González.

—Desde la producción hasta el concepto artístico que hay detrás, el único filtro metido somos nosotros. Y si es muy variado es porque somos totalmente distintos y cada uno, en algún momento, hizo pesar su rollo musical.

“Fue toda una opción de producción que incluía grabar un disco en cuatro meses y encerrarse a componer dentro del estudio”, continúa el bajista Marcelo Muñoz, recordando una metodología peculiar, sin productores de renombre, singles pre-establecidos ni extensos viajes al extranjero. “Se necesitaba alguien que estuviera metido de pies a cabeza en el proyecto, y los únicos que íbamos a hacer eso íbamos a ser nosotros”.

¿Qué otras motivaciones personales pesaron?
—Gabriel: Creo que fue una manera de enfrentar el proceso creativo del disco: no hacer una vez más lo mismo. Estábamos un poco desgastados, sumado a que, en los discos anteriores, siempre sentimos que los demos estaban mejor que el disco. Supongo que es la tónica de todos los músicos en todo el mundo: sentir que los demos tienen una cosa especial que, a la hora de grabar, se pierde por algún motivo.

¿Es más justa la evaluación en este caso?
—Gabriel: Claro, es un disco de demos en el fondo. Son las primeras versiones de los temas, con todo lo que eso conlleva.

Así como de maquetas en lo sonoro, Lucybell es un disco de evaluación intimista en lo curricular y profunda renovación en lo personal. Resultado de un período de concentración tras los casi dos años de intensa promoción de Viajar (1996), la primera autoproducción del cuarteto que desde su debut en 1995 (Peces) viene popularizando singles como “Lunas”, “Vete”, “Cuando respiro en tu boca” y “Mataz” parece, sobre todo, un triunfo contra la desidia y el desgaste natural del tiempo compartido.

—Estábamos en una cuestión súper rutinaria. Con dos años sin componer—, reconoce Marcelo. —Caímos en una dinámica bien autocomplaciente, medio latera. Así como decir “hey, el grupo nos da de vivir, vamos a tocar en vivo y nada más. Creo que, de seguir así, el grupo se hubiera muerto—, agrega Gabriel.

¿Tan drástico?
—Gabriel: Pero es que es cierto. No somos el grupo más popular de Chile, pero… hay ciertas etapas superadas y había que inventarse otras distintas. Siento que, ahora, el objetivo del grupo es saltarse un poco las barreras burocráticas, pensar un poquito más en la autogestión. En el fondo, es no esperar que las cosas sucedan solas.

¿Cómo aplican esa autocrítica a sus pasos promocionales?
—Gabriel: En términos de promoción hicimos cualquier barbaridad, terminando con el Festival de Viña que, aquí en Chile, no puede haber una barbaridad más grande. Es la cima.

En su momento la justificaron bien.
—Gabriel: Claro, llegamos bien parados, con una cosa digna, estuvo bien. Pero eso se terminó y qué hacíamos. Quizás en el disco anterior nos engrupimos con que teníamos que vender a toda costa, pero ya no sé si esté por ahí el camino del grupo. De repente, lo nuestro no está para salir con corbatita y decir “éste es el disco que más suena a Lucybell”. Quizás el asunto puede ser aún más inseguro ahora, pero uno no sale a vender que no está inseguro.

La autocrítica interna de Lucybell roza por momentos lo despiadado, pues hasta se comparan a un conglomerado político cuando recuerdan los iniciales manejos con sus diferencias. “Durante un tiempo tratábamos de que no se notaran… concertacionista”, ilustra Claudio Valenzuela. “Pero la única forma de hacer música autoproducida es aprovechando las diferencias. Entonces, ahora nos polarizamos”, agrega entre las risas de sus compañeros.

—Diría que, ahora, la postura es mucho más humilde. Como que ya no tenemos miedo a contradecirnos—, dice Marcelo. —Cada uno coloca su parte y se aferra a eso—, agrega Gabriel, quien ve tan nítido el cambio como para asegurar que “hace un año yo no hubiera creído que podríamos hacer un tema como los de este disco”.

¿Por qué?
—Cansancio, hastío—, enumera el tecladista. —Mucha promoción, mucho quedar bien con todos, mucho escuchar muchas huevadas; mucha engrupida, en el fondo. Mucha engrupida y poca música. Y cuatro meses trabajando juntos dio un resultado que ahí está.

Si hace un tiempo hablaban de su sonido como melancólico, este disco lo confirma. ¿Hay en eso el desarrollo intencional de una determinada identidad como grupo?
—Gabriel: No es que la potenciemos, sino que sale. En algún momento del otro disco dijimos: “Ya, hagamos un single, una cosa subida”. Y aunque era más rápido, igual tenía algo súper bajado. Y ése es nuestro principal fuerte, el sello del grupo.
—Marcelo: En una convención internacional de EMI nos presentaron como el grupo de rock más fuerte de la filial chilena. Y los extranjeros decían “con razón Radiohead es disco de platino en Chile”.

Es algo que se repite en otros grupos chilenos. Lo de la melancolía.
—Gabriel: En México encuentran tristes a Los Tres. Pero es algo que cuando salimos nos damos cuenta, porque acá uno distingue mejor los matices entre los grupos. Pero uno escucha Quilapayún, Inti Illimani e igual es música súper bajada.
—Claudio: Las mismas letras de los Tiro (De Gracia), Los Prisioneros.

¿Y de quién es la culpa?
—Claudio: La culpa es de la cordillera, de que nos estamos cayendo al mar… no sé.

¿Qué tanto dice Lucybell de su porfía como grupo, evaluando lo que han sido sus concesiones desde Peces hasta ahora?
—Yo creo que estamos más porfiados—, concluye Gabriel. —Estamos un poco más viejos, ya no nos van a engrupir tanto. Y como venimos saliendo del disco, los cuatro estamos bien alienados. Creo que este disco logró unificarnos un poco más, pues también se trataba de ver qué capacidad tenía el grupo como para decir: “Okey, queremos hacer un disco, no lo vamos a hacer en un estudio convencional, lo vamos a producir nosotros”. Y si somos capaces de hacer eso, somos capaces de hacer más cosas, supongo.

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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