entrevista a macha, voz de lafloripondio

October 2, 2005 at 12:03 am Leave a comment

Demasiado chilenos para Chile

De paso en el país, el Macha se ocupará los próximos tres meses en presentaciones junto a sus dos grupos, LaFloripondio y Chico Trujillo. Lo espera luego su casa en Berlín, una ciudad “donde la gente sí sabe lo que es importante”, según él.

Por Marisol García | La Nación Domingo, septiembre 2005.

Más sabe el Macha por viejo que por inmigrante, y su decisión de tener su casa (arrendada) de Berlín en un permanente estado de semi instalación responde más que nada a su convicción de que nada hay más inútil en la vida que, precisamente, planificarla.

“Ya viví esa experiencia de comprar muebles y proyectarme a largo plazo, y fue tenebrosa”, se ríe. “No podría decirte que me voy a quedar a vivir en Alemania para siempre. Si mañana me enamoro de México, me voy a México. Lo que más me interesa es tocar harto y para público diferente”.

Por eso, el cantante reside hoy en Berlín tal como en 1998 se instaló por cuatro años en Hamburgo, y como sigue volviendo una y otra vez a la ciudad en la que creció, Villa Alemana. Desde allá conversa esta tarde, en los primeros días de una nueva visita a Chile que esta vez se extenderá por tres meses. Conciertos constantes de sus dos bandas, Chico Trujillo y LaFloripondio, y la grabación parcial de un nuevo disco de esta última debiesen mantenerlo ocupado durante la estada. Macha se ajusta al fin en una dinámica de trabajo que sigue siendo una utopía para el grueso de los músicos chilenos, repartiendo su tiempo entre el terruño cálido pero ingrato, y el extranjero lejano pero rentable. Hablamos de subsistencia cómoda, no de lujos.

⎯En Berlín pasan muchas cosas, y en general a la gente creadora le gusta vivir ahí. Debe ser porque es una ciudad en la que te rozas todo el tiempo con la historia. Allí la gente es súper práctica. No piensa en adornar las cosas; van directo al grano.

⎯¿En qué sentido?
⎯No necesitan preocuparse de andar súper bien vestidos, ponte tú. Todavía hay barrios en los que los edificios son con baños compartidos. A mí eso me encanta. En Chile tenemos esa enfermedad de crernos hijos célebres del neoliberalismo, siendo que somos pobres. Alemania es un país donde la gente se muestra de verdad, quizás por todos los sufrimientos por los que ha pasado. Saben qué es lo que importa.

⎯A veces parece que sólo los chilenos en el extranjero son los que ven nuestra pobreza.
⎯No es sólo la pobreza. Es llegar y ver cómo hay gente que aquí quiere tomar para ella lo poco que hay, de manera que las diferencias en plata son atroces. De lejos éste se ve como un país que de poquito se va empobreciendo de espíritu. Es algo que debiese preocuparnos a todos los que podemos darnos cuenta. Quizás podamos traer algo de luz, como yo con mi música.

Hace un tiempo Aldo Asenjo acuñó una frase ingeniosa para explicar su vida de músico en Europa, con conciertos al menos una vez por semana (generalmente en el “Café Zapata”) y constantes invitaciones a festivales y eventos culturales. “Somos demasiado chilenos para que nos vaya bien en Chile”, repite ahora el cantante, leal militante de la cumbia y otros ritmos tropicales desde que se aventuró a grabar títulos tan populares como “Daniela” y “Loco loco” con Chico Trujillo.

⎯Una vez supe del comentario que le hizo alguien de un sello a un amigo: “Cualquier cosa que huela a cazuela no nos interesa”.

⎯¿Cómo te cae algo así?
⎯Por suerte, no me va ni me viene. O sea, tengo claro que yo no soy un tipo sofisticado, como algunos creen que son los chilenos. Uno es guatón, y dice chuchadas. Y chupai y hablai huevás.

⎯Y eso es lo que más les gusta a los europeos, ¿no?
⎯O sea, es como cuando tú vas a Bolivia. No quieres ver un grupo que imite a los Backstreet Boys. Ni a “los Korn colombianos”. Sería penoso. Si no te das cuenta de eso, es porque no quieres verte. Es como lo que ha pasado en mi ciudad. Acaban de botar la estación de trenes para hacer otra nueva. También en Quilpué y en Peñablanca. ¿De qué te aferrai cuando no hay peso en la memoria?

A sus 37 años, Macha acumula una discografía de casi una decena de discos, desde que debutó con LaFloripondio en 1994 (con Muriendo con las botas puestas). Su afición por el punk bien “percusionado” que caracterizó a esa banda en temas como “Pierre, no doy una” y “Bailando como mono”, se amplió a partir de 1998 con el nacimiento de su segundo grupo, Chico Trujillo (en donde comparte cartel con otros integrantes de LaFloripondio). Los discos Chico Trujillo y la señora imaginación (2001) y Fiesta de reyes (2004) han combinado composiciones propias con clásicos de la música con que los chilenos celebramos casi todo: la cumbia.

⎯Lo mejor de la cumbia es bailarla. No es un tipo de ritmo que te obligue a tomar clases, como la salsa, y eso a los alemanes les acomoda. A mí me tiene entretenido el encontrar canciones con lindas melodías, que pueden cantarse. No me aburre para nada.

Chico Trujillo se estará presentando en Santiago y Valparaíso durante octubre, mientras que LaFloripondio ya tiene presentaciones confirmadas en la sala SCD de Santiago, y en Quilpué. “El nuevo disco ya está grabado, pero la idea es llevarme ahora algunas pistas grabadas con amigos para mezclarlas en Berlín”, adelanta sobre el disco que sucederá a Paria (2005), también grabado entre dos continentes.

⎯Hace un año decías que estabas a palos con el alemán. ¿Cómo va eso?
⎯Y sigo a palos. Estoy malacostumbrado porque me las arreglo con el inglés.

⎯Se supone que Berlín es una ciudad de debate activo, muy “pensante”. Imagino que los desastres en política internacional deben ser un tema recurrente.
⎯Sí, pero también tienes que pensar que hay una cosa de moda. Ves por la calle mucha gente con poleras del Ché Guevara, y te quedas pensando si acaso no será para calmar su conciencia. No me interesa en lo absoluto defender a Bush, pero toda esa tontera de echarle la culpa de todo a Estados Unidos, es un modo para que Francia, Italia o Inglaterra se saquen los balazos. Porque cuando reconstruyan Irak, te aseguro que la empresa que va a poner la mayoría de las líneas telefónicas va a ser Siemmens, de Alemania. En ese sentido, Alemania es un país contradictorio. Están estos grandes filósofos pero también han parido sus monstruos.

⎯Y entre ellos Hitler, cuya biografía fílmica llega esta semana a Chile.
⎯Pero eso es una mierda. Hablar de los últimos años de Hitler es como ablandarlo; como decir “Mira, después de todo, era un ser humano”. Son películas que paga la derecha para ablandar la conciencia de la gente. Es como que me digai que querís hacer una película sobre los últimos años de Pinochet, y de cómo murió rodeado de su familia, como un estupendo abuelo. ¿Qué me importa?. El huevón fue lo que fue, un asesino de proporciones.

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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