electrodomésticos, ¡viva chile! (1986)

January 25, 2006 at 8:27 pm 1 comment

Por Marisol García | texto de carátula para reedición en CD.


Es cierto que en el primer disco de Electrodomésticos había una canción titulada “Cariño malo” y otra presentada como “Yo la quería”. Pero ninguno de los compradores que hacia 1986 tuvo la bendición de llevarse a su casa ese cassette-debut esperaba encontrarse con boleros convencionales de despecho amoroso. El oído del auditor promedio de Electrodomésticos —si es que ese arquetipo llegó alguna vez a existir— se regocijaba más bien ante temas con nombres como “Gritzko (el gitano)”, “Andy Panda va a Alemania” y “Sirváse una empanadita” (con el acento sobre la ‘a’, claro; como dicta la correcta pronunciación gringa).

Nunca antes se había escuchado en Chile música como ésa, y es probable que nunca más alguien vuelva a hacerla. El experimento del trío formado por Carlos Cabezas, Silvio Paredes y Ernesto Medina tuvo mucho que ver con su tiempo, su contexto y hasta con la precariedad inevitable de un grupo que tampoco quiso alguna vez definirse de acuerdo a los estándares de lo que se supone debía ser una banda de rock. Los tres músicos aprovecharon la posibilidad de un trabajo experimental más como la vía de solución a su escasa experiencia musical que como un manifiesto artístico, la verdad. Si hoy su nombre se redacta junto a adjetivos pomposos (“pioneros”, “gurúes”, “popes”) no es su culpa. Detrás de estas grabaciones ingeniosas y estimulantes hubo siempre una apertura consciente a la dinámica del ensayo-error y la convicción de que el grupo debía durar lo que permitiera la suerte.

Algo del estilo que domina el disco había sido cultivado previamente por Medina y Paredes en el dúo Rajacerebros, en el cual los dos estudiantes de Arte experimentaban, por ejemplo, con sonidos de jugueras encendidas. Conocieron en 1984 a Carlos Cabezas, un ex controlador de tráfico aéreo de intereses en común, y que venía realizando algo de composición junto a un proyecto llamado Trígono. Sin ansias por popularidad y de acuerdo a una lectura quizás más adulta del trabajo musical, el grupo comenzó a improvisar sobre la base de teclados como el Casiotone, cintas, samplers y máquinas diversas.

Tal vez Electrodomésticos no debiese haber tenido nunca un disco. Según la investigación del libro La era ochentera (2005), «Cabezas pensó que se estaban burlando de él cuando le dijeron que la EMI estaba interesada (en contratarlos)». Pero el asunto era en serio y el grupo se permitió con el cassette ¡Viva Chile! compartir catálogo con las bandas del llamado “nuevo pop” chileno: Los Prisioneros, Viena y Aparato Raro. Cómo iba a introducirse música de ese tipo en radios era una pregunta abierta que en parte respondió “Yo la quería”, el relato en primera persona de un crimen pasional cuya letra Carlos Cabezas compuso inspirado en el filme El chacal de Nahueltoro, de Miguel Littin. El tema dio pie para que el cineasta Pepe Maldonado filmara uno de los primeros y mejores videoclips locales, y para que el grupo se convenciera un rato más de su valor como oferta popular.

Para Hernán Rojas, productor e ingeniero de ese primer disco, «en comparación con otras bandas de la época, Electrodomésticos estaba mucho más armada en términos de lo que querían hacer. Carlos Cabezas tenía su concepto súper claro, muy de líder. Silvio llamaba mucho la atención como bajista, por lo bien que tocaba y cómo era capaz, además, de tener un sonido propio. Mi trabajo fue más bien ayudarlos a que ese concepto de sonido que tenían pudieran llevarlo al disco y estructurar algunas canciones».

El resto de ¡Viva Chile! era un crisol sonoro que se permitía combinar ruidos electrónicos sin aparente guía melódica, y en el cual las voces eran, muchas veces, grabaciones recolectadas en televisión y radios A.M. (y eso incluyó inmortalizar a personajes como La Brujita Caramelo, alias de la mentalista Yolanda Sultana, o el predicador estadounidense Jimmy Swaggart). Según Cabezas, «nos dábamos cuenta de que en lo que uno escucha inconscientemente en la micro, en la calle, hay muchas claves de lo que somos, de cómo somos, de cómo hacemos las cosas, de lo que esperamos. Tomábamos lo que estaba mimetizado en el paisaje sonoro, lo cambiábamos de contexto y así ofrecíamos otra lectura». Era, qué duda cabe, música típicamente chilena.

Entry filed under: discos. Tags: .

entrevista a jorge gonzález, cantautor emociones clandestinas, abajo en la costanera (1987)

1 Comment Add your own

  • 1. Mario  |  November 20, 2011 at 4:23 pm

    En México, en el año 1986, nunca llegamos a escuchar este disco.
    Sin embargo, ha sido gratificante (hoy) descubrir toda la gama de música que se hizo en los 80’s en América Latina. Excelente!!, gracias por difundir el rock chileno.

    Reply

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


%d bloggers like this: