entrevista a lalo meneses, rimador

December 19, 2006 at 4:15 am 9 comments

«De repente, quise volver al ghetto»

El rimador más ilustre de la comuna de Renca revisa el año en el que debutó como solista y afirmó su compromiso vitalicio con el hip-hop. En Chile sigue subiendo la caldera social, cree el fundador del grupo Panteras Negras: “Los cabros están acumulando mucho hastío, y de pronto no van a aguantar más”.

Por Marisol García | La Nación Domingo, diciembre 2006.

Como todos, Lalo Meneses descubrió este año YouTube.com; y la curiosidad que hasta ahora había encauzando en pesquisas entre libros y viejos documentos se desvió de pronto hacia una vitrina audiovisual de cuyos contenidos infinitos no termina de asombrarse. Ha visto viejos discursos de Malcolm X y filmaciones informales de conciertos de Los Violadores del Verso, su grupo español favorito. Videos perdidos de Run DMC y marchas de los Black Panthers por las calles de Oakland, advirtiendo que “pasaremos por encima de esta estructura racista de poder y le diremos al jodido gobierno: Hemos venido a buscar lo que es nuestro“.

La inspiración de hombres y mujeres que han confiado en el poder de subversión de los colectivos ha sido un concepto importante en la vida de Eduardo Meneses, el rapero más famoso de la comuna de Renca y rimador estrella de la población Huamachuco, fundador hacia 1989 del grupo Panteras Negras, y hoy músico y productor en plan solista. Puede presentarse también como Lalo Bakán o LB-1, los nombres impresos en la carátula del disco que publicó este año, Meneses, el estilo. Esta semana, Lalo cumplió 37 años, y ni sus tres hijos o las cuentas implacables le hacen dudar de lo que él llama “el karma existencial de la expresión a través del rap”.

—Los hombres de mi edad ya no escuchan rap, la verdad. Yo voy a conciertos y alrededor mío hay cabros de 20, 17, 15 años. De los de mi época, muy pocos van a recitales: o están de macabeos o no tienen tiempo por la pega. En Europa, la gente que más vacila el rap es la de 40.

—¿Y eso no te hace sentir solo?

—No. Yo sé que Chile te dice otra cosa, que a esta edad tienes que perseguirte por las canas o estar ahorrando para no sé qué. Me las arreglo para saltarme eso y, si puedo, salir de vez en cuando afuera. Yo sé que el hip-hopva ir creciendo con las generaciones, y algún día se le adorará como ahora los viejos adoran a Deep Purple, ¿cachai?

Guardando las proporciones, el propio Meneses tiene a estas alturas un estátus de gran símbolo para los raperos que hoy trabajan en los sectores más pobres de Santiago, como La Legua, o en comunas como Cerro Navia y Maipú, fortalecidos dentro una comunidad activa en conciertos autogestionados y edición independiente. «Lo que los medios llaman ‘el underground’, para nosotros es la ‘escena’. Hay cada vez más público yendo a recitales, y uno ve locos que riman muy bien». Entre ellos, Meneses se mueve como un líder natural. Panteras Negras (1989 – 2002) fue el grupo que, en palabras de su fundador, «les mostró a los cabros que uno podía creerse el cuento. Éramos gente de la población que podíamos dar conciertos, ir a la televisión, hablar en entrevistas. Los Panteras sonaban feo porque representaban a locos feos y no tenían nada».

El estudio que ha instalado en Renca es, para él, un refugio de un Santiago en el que las tensiones que atestiguaba como adolescente sólo se han agravado. Hay veces en las que hasta elige dormir ahí. Su grupo de trabajo da forma a La Calle Records, una sociedad constituida por viejos amigos suyos, como Chino Máquina o GuerrillerOkulto, pero también raperos más jóvenes, confiados todos en la autogestión como una vía ética de supervivencia.

—Yo tengo que hacer música porque si no, me enfermo. Empecé a hacer rimas porque no sabía hacer nada más. Sin el hip-hop yo sería un flaite: estaría robando o trabajaría en la constru. El rap me ha dado la posibilidad de vivir más.

—¿Te gusta ser solista?
—Para la gente puede ser difícil de entender que esté sin los Panteras, pero también me parece importante desarrollar una individualidad. Por lo demás, dentro de la evolución del rap en todo el mundo estuvieron primero los grupos: Public Enemy, Run DMC, Afrika Bambaataa; y después vinieron los solistas: Dr. Dre., Snoop Dog, Method Man. Hoy es cada uno solo.

—Como solista se supone que tienes que lucirte más y jugar a la estrella. Tu disco, sin embargo, elige más bien el camino contrario. ¿Fue algo intencional?
—De repente quise volver al ghetto, no más. Yo también soy artista, aunque no esté bajo las luces. También me piden autógrafos, aunque esté en una población. De pronto me di cuenta de que para seguir taquillando tenía que ponerme a cantar raggamufin y colarme en el escenario con los demás… y eso yo no lo iba a hacer. Ahí fue que me hice más hip-hop. Mis amigos de ahora están todos vinculados al rap. Es gente que participa en foros, que habla de política, de pueblos originarios… de pronto también los encuentro inocentes; pero está bien que a los veinte años los locos estén en ésa. Yo ya vengo de vuelta de ese mundillo, pero prefiero eso a comprarme el cuento de “los artistas” que esperan que los sigan aplaudiendo por algo que hicieron hace veinte años. Me importa la comunidad, ¿y cuándo se juntan los músicos si no es para hablar de derechos de autor o del Altazor?

—De nuevo tus rimas salen desde alusiones a la calle, la pobla, el barrio. ¿Te imaginas un rap puertas adentro?
—Fíjate en [el trío español] Los Violadores del Verso. Ahí hay un grupo con letras psicológicas, románticas, que tienen que ver con el interior de cada uno; pero en las que no pasa más de un minuto sin que se les salga un ‘coño’ o un ‘mierda’. El hip-hop es de la calle y tiene que tener jerga. Podís hablar de todo, pero en tu idioma. Antes lo único era la política y la denuncia, pero hoy el rap está centrado en la sociedad y en cómo erís tú como persona: ¿Soi despierto o soi gil? Porque si a vos te explotan en la pega y comprai todo el fin de semana en un mall, aunque tengai un auto, soi tan gil como el huevón que fuma pasta.

—Partiste rapeando contra Pinochet y los militares. ¿Te parece que esa violencia sea hoy comparable a la que impone el consumo?
—Es mayor, fíjate. Es más, mucho más fuerte: es todo el rato, y no te dai cuenta. Tu hijo te pide las zapatillas más caras, y tú creís que lo pueden molestar si no se las comprai. Ahora, yo creo que si estái en un movimiento como el rap, podís llegar a ser un poco más inmune a toda esa tontera. El huevón que trabaja todo el día, llega a su casa a ver tele, jamás juega fútbol pero celebra con un asado cuando gana Chile, coopera con la Teletón y se pone a llorar cuando llegan a la meta… ese huevón es cero. Creo que los rappers estamos un poquito más despiertos.

—¿Por qué me dices ‘rappers’ y no ‘músicos’, en general?
—Cuando yo empecé a rapear, y salvo algunos grupos, los rockeros acá no tenían tanto mensaje. Querían hacerlas todas y al final no hacían nada. Si hubiesen sido tan bacanes, hoy la estarían llevando… y no existen. Igual se han afectado por el sistema. Los veís hoy día y dan pena: creen que los van a llevar al “Rojo”, ¿cachai? Los músicos hoy somos todos autónomos, y los de antes no sabían hacer nada sin la ayuda del sello: tenían a un tipo para que les hiciera promoción, les coordinara tocatas, les consiguiera entrevistas, les moviera las perillas en el estudio. Hoy los punks y los rappers hacemos los discos, las carátulas, la distribución. Pa’mí eso es el hip-hop: autonomía, autogestión, separatismo. “Loco, no te necesito”.

—Hoy es poca la gente despierta.
—Malcolm X decía que el pueblo es como un barril de pólvora, “y esta minoría que somos nosotros seremos el detonante”. El estopín siempre es chiquitito. Mi hijo mayor tiene 14. En mayo se metió en las protestas de su colegio. Tuve que ir a sacarlo, y en el fondo sentía una alegría grande: ahí había una generación de cabros con ideas. Aunque sean doscientos los vivos y ahora no los veamos, porque los medios no los quieren mostrar… en algún momento los vamos a ver igual.

—En tu disco hay un cover de N.W.A.: “Una puta menos”. ¿Eso es literal?
—En el hip-hop, una puta puede ser cualquier huevón que se vende. Para mí, la mitad de la población mundial hoy es de putas. En la música, en la política y en todo, cualquier cosa por plata es aceptada: “Pero si pagan bien, ¿cómo no voy a ir?”. De pronto a una cabra que se vende en la calle, en Renca, que no tiene educación ni un peso, la respeto más que a esos huevones a los que conociste incendiarios y que hoy poco menos que se pintan los labios para salir en la tele.

—Y ese cliché de “voy a cambiar el sistema desde dentro”, ¿cómo te cae?
—Pero es que… ¡si sabís que no vai a cambiar nada! Te metiste ahí porque te gusta. Si te vai a vender, mejor dilo, y no andís vendiendo una pescada que no es.


«EL QUE HOY TIENE MIEDO SE VA A PARAR»

—¿Algo que decir sobre el gobierno?
—Cuando pusieron al hijo de Lagos de ministro, a mí me quedó todo claro. La Concertación le dijo: “Michelle, éste es tu gobierno, pero Lagos te deja al cabro”. Y, la verdad, ella está recibiendo todas las hostias que no podían permitir que se comiera un monumento político como Frei o Lagos. ¿Cómo iba a estar un estadista con acusaciones de corrupción? Así, la Michelle asume todo, y la gente luego se olvida.

—¿Te asusta la posibilidad de un caos social?
—Me asusta, claro.

—¿Por qué? ¿No debiesen asustarse quienes tienen más que perder?
—Claro, pero también son cosas que implican violencia. Y eso significa más represión, y de pronto tú tenís que ser más duro. Y los duros de allá contra los duros de acá va a terminar en un atado. No sé si pase en tres años más o en diez, pero va a pasar. Yo soy bien apolítico, no milito, pero me meto en ese mundo, leo y sé lo monaguillos que somos con los gringos. Lo que pasó con el royalty de las mineras… eso ya es cuma, ¿cachai? También escucho lo mal visto que es Chile en Latinoamérica, por lo mal que se ha portado con Bolivia, con Perú. La tele te muestra un país que tú no vives, ni tus hijos ni tus padres. Tu jefe ejerce sobre ti un control mental, porque te vai de la pega y en tu casa tú seguís asustado, endeudado, preocupado de que podís perder la pega o tu mina no se vaya con otro porque la plata en la casa no alcanza. Ahí está lo más perverso del capitalismo, creo yo. Hay un respeto que surge del miedo. Pero yo creo que los cabros ahora están acumulando mucho hastío, y eso hará que de pronto no aguanten más. Y el que hoy tiene miedo se va a parar. Y los que han crecido escuchando hip-hop estarán mejor preparados, más fuertes y más conscientes para sobrevivir.

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the beatles, love entrevista a manuel garcía, cantautor

9 Comments Add your own

  • 1. vsc  |  July 24, 2008 at 4:53 pm

    muy buena entrevista,

    Reply
  • 2. seba  |  August 3, 2008 at 2:36 am

    muy buena entrevista si lalo meneses es el maestro del hip hop…

    Reply
  • 3. manuel  |  December 9, 2008 at 5:23 pm

    respeto para casi todos

    Reply
  • 4. Cristian  |  December 24, 2008 at 1:31 pm

    Excelente entrevista, Lalo sigue vigente viejo, eres un referente….saludos!

    Reply
  • 5. magno  |  October 2, 2009 at 4:42 pm

    rescato la idea de que los hiphoperos estamos muy al tanto de lo que acontece , de los engaños como dice el lalo tamos mas vivitos a las tretas de los wns , pero seguimos siendo visto como los wns q fuman yerba q hablna puras weaas, andan apiñados .
    saludoos desde chiloe

    Reply
  • 6. DEIVIS  |  March 25, 2010 at 8:28 pm

    eres el mejor de los rimadores soy
    con un poco rimador
    quiero conocerte soy desayula de aleman de veracruz

    Reply
  • 7. gustavotoronado  |  July 1, 2011 at 6:56 pm

    guena entrevista.

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  • 8. lb1 lo mejor  |  October 6, 2011 at 1:51 am

    lalo meneses .. soi un fan ermano yo e pasado x lo mismo tengo 16 años kiero konocer a lb1 soi de puente alto quisiera sabermas de el de komo vivio en la huama en el barrio de los vios

    Reply
  • 9. lanzarote airport  |  July 25, 2012 at 10:52 pm

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    Reply

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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