entrevista a jorge drexler, cantautor

April 24, 2007 at 4:43 pm 8 comments

La canción del yo

Por Marisol García (inédita, 2007).

—A estas alturas, uno se pone en guardia ante la etiqueta de “arte introspectivo”. Parece haber una confusión total entre los conceptos de introversión, intimismo, impudicia…
—Son cosas muy diferentes, casi opuestas. 12 segundos de oscuridad es un disco introspectivo, en el sentido de que se mira a sí mismo para adentro. La impudicia es la ingerencia del ojo ajeno, y necesita de alguien exterior; está el que muestra y el que ve. En cambio la introspección es única, personal.

—¿Implica, en tu caso, algún tipo de medida?
—Todo el tiempo: cosas que quedan en el cuadernito y jamás salen a las canciones. A estas alturas de mi vida como compositor, como cantante, como cancionista, no me interesa escribir de algo que no me emocione. Y cuando recurres a lo que realmente te mueve, estás todo el tiempo sobre esa cuerda floja de no saber hasta dónde cuentas. Pero prefiero eso a escribir por automatismo u oficio.

—Eso supone, también, un ejercicio más activo con el oyente: no puedes ignorarlo.
—Mira: yo tengo fe en la especie de la que venimos, a pesar de lo que estamos haciendo con el planeta. Tengo fe en la capacidad crítica del oyente. Para entrar, considero al oyente un igual: no lo trato de manera paternalista, no le doy consejos, no le digo lo que tiene que hacer. Yo canto sobre mi experiencia en primera persona, con la certeza de que todo el mundo puede entenderlo porque lo que me pasa no es nada excepcional, nada que no le pase a otro tío de 42 años.

—¿No crees que la defensa de la intimidad se ha convertido casi en una causa ética?
—Desde luego es una opción ética, pero sobre todo es una opción vital. Me parece poco ético, impúdico, andar mostrando la vida de uno. Soy una persona muy pudorosa, y no sólo hablando con una periodista como tú. Mis amigos saben de mis cosas, pero cuando era un chico mis padres eran los últimos en enterarse si es que yo tenía una novia. Nunca he compartido mucho, y pido que se respete esa reserva. En ese sentido, también hay una cuestión de ética profesional: está lo que se obtiene por diálogo y lo que se obtiene por robo. Una actitud privada con alguien querido es algo absolutamente privado. ¿Quién no ha andado de la mano por la calle con su novia? ¿Quién no ha sacado a pasear a su hijo? Pero hay fotografías que te roban esos momentos invasivamente. Y que no esté penado por la ley no significa que no sea inmoral. Conocemos los derechos humanos establecidos y universales, pero hay otros derechos humanos que casi nadie se da cuenta de que son importantes; como el derecho a tener una vida normal, a tomarse un café, a andar en bicicleta por la calle… a no ser un fenómeno de circo ni estar todo el día en una especie de vidriera. Ese derecho lo defiendo como parte de mi libertad. Inclusive en mi ciudad, Montevideo, donde soy más conocido, o en Madrid. Me reservo el derecho a sentarme en un café con un amigo y andar en bicicleta. Y, a lo sumo, viene alguien y me dice: “Mi hijo se duerme con tus canciones”.

—¿No es la cultura uruguaya más discreta que la española?
—Uruguay es un país tan chiquito que no tiene mitos, no tiene jet-set. Por suerte la gente no se toma nunca en serio los fenómenos mediáticos. España es un poco más despiadado, pero hay lugares todavía más duros que España; Inglaterra, por ejemplo, o Argentina.

—Me dio mucha risa cuando te leí en una entrevista hablando del “templadismo”, el nuevo movimiento de cantautores alrededor de tu zona geográfica. Relaciono esa “oposición al tropicalismo” con lo que me dices del carácter uruguayo.
—Yo sólo estudié Biología, nunca Humanidades. Todo ser vivo tiene un ecosistema, y no es inmune al entorno que lo rodea. Chile no es inmune a su geografía: arrinconado entre la Cordillera y el océano más grande del mundo, se determina el carácter insular de los chilenos. Entonces, si nadie es inmune a su entorno, la música es como un perfume de la biología, en el sentido de que es como una emanación del ser humano. La música no es ajena a los fenómenos biológicos. Y escribir una canción en Islandia, como lo hace Björk, no puede ser lo mismo que hacerlo en Oxford, donde todo el tiempo está gris, o en Salvador de Bahí, como Carlinhos Brown.

“El templadismo es un concepto de mi hermano Daniel: lo usamos para echarnos unas risas y charlar. Uruguay es un país de intermedios: su política es moderada, sus piedras son semipreciosas, el paisaje es una penillanura (ni plano ni montañoso), la gente es muy discreta, no somos muy estentóreos ni tenemos jet-set. Somos el país más chico del continente, entre los dos más grandes y con más personalidad. Y creo que eso se ve en los géneros artísticos, y hasta en los colores de nuestra ropa y en la modalidad tímbrica de nuestra voz: hablamos para ser escuchados en una distancia corta”.

—¿Tímidos?
—También es timidez. También es desconfianza. Y es recato, porque el uruguayo es muy pudoroso.

—Lo interesante sería ver cómo puede eso enriquecer el estereotipo del latino tropicalón.
—En eso estamos, lo compruebo en mis viajes. Creo que al fin en todo el mundo se ha roto el estereotipo del latino divertido y divertidor, que por cierto es muy lindo, pero no es general. Las tres últimas películas mexicanas que han sido nominadas a los Oscar tienen todo lo menos de particularidades festivas: son generalidades reflexivas. Porque el mundo hispano es muy compejo: va desde Celia Cruz a Gonzalo Rojas, que es uno de mis poetas favoritos; desde Borges a, no sé, Compay Segundo.

—Por tu cuidado con las palabras, tu sobriedad en los arreglos, se ha llegado a asociarte con un resurgimiento de la trova. No sé bien qué entiendes tú por eso, pero supongo que en tu música hay un ancla en la trova cubana de los ’70, y no tanto en la canción de autor más vociferante que estuvo de moda hace poco.
—Me gustan mucho los primeros discos de Silvio [Rodríguez], es uno de los guitarristas que más me ha inspirado, y Pablo Milanés me parece el mejor cantante en español que hay. Pero yo estoy más basado en el formato de la música brasilera: Joao Gilberto, en la manera de cantar; la actitud y temática de Caetano Veloso; y Chico Buarque es mi compositor favorito. Ahora, como yo trabajo con palabras, es bueno precisar que las palabras ‘trova’ y ‘cantautor’ no quieren decir lo mismo en todos lados. Me cuestan las definiciones, y prefiero saltármelas. Siempre he dicho que me sale mejor escribir una canción que describirla. Nunca me he preocupado mucho por darle una definición a lo que hago, que tampoco sé bien qué es. Con eso te pierdes una herramienta grande marketing [sonríe], pero tampoco quiero usarla.

—¿Ni siquiera podrías asociarte a un tipo de cantautoría más cuidada en su poesía?
—Mira: la canción es como un coto de caza que tiene muchas puertas de entrada. Uno entra a buscar, y no es lo mismo entrar por la puerta de la música que por la de la letra. Yo no entiendo por qué tanta gente me dice “Me gusta la temática de tus letras”, cuando las letras también entran al campo fonético, el métrico, el catártico…

—Por ahí te leía: “Para cantar bien no hay que pensar”.
—Para hacer bien cualquier cosa no hay que pensar. En una parte, las cosas salen mejor cuando no se piensan. Luego hay que usar la razón para organizarse un poco, porque la razón es un instrumento poderosísimo para la convivencia y otras cosas. Pero la mayor parte de las cosas que están sucediendo entre tú y yo en este momento no están pasando por el área de la razón: esta conversación, que es muy linda y tiene muchos niveles de profundidad, no tiene ni una milésima de la complejidad de cualquiera de los fenómenos fisiológicos que se están dando en tu cuerpo y en el mío sin que pensemos en ellos. Y lo que va a quedar escrito de toda esta conversación es sólo una parte muy chiquitita del intercambio humano que sucede en otras áreas: a través de lso ojos, del tono de la voz, de la gestualidad. Me gusta mucho lo que hay de información metatextual, y por eso hablar del “contenido” de las canciones… es ignorar que la canción es como un software complejísimo, un perfume con muchísimas evocaciones. Y una canción no tiene nada que ver con el tipo de guitarra que usas ni el tipo de sonoridad que elijes. Hay algo que está atrás de eso, y que es lo primero que uno percibe: como el élan de una persona, la Gestalt de una persona. Cuando un cantante abre la boca y suena un compás ya tienes gran parte de la información.

—Tus canciones no son todas tristes y se insiste en presentarte como un “compositor melancólico”. ¿Te sientes incomprendido en tu humor, en tus composiciones más esperanzadoras?
—Yo salí diciendo que 12 segundos de oscuridad era un disco muy melancólico, porque así viví toda la composición y grabación. Pero luego la gente me decía: “Es un disco esperanzador”. La metáfora matriz del disco, su nombre, viene del intervalo de oscuridad en el ciclo de luz de un faro. Y un faro guía por las dos cosas: por su luz, pero también por la alternancia entre un haz y otro. Entonces la oscuridad es tan importante para la guía como la luz. Esa metáfora la llevas a la vida y te das cuenta de que una persona tiene tanto que aprender de sus momentos de incertidumbre como de sus momentos de clarividencia. Hay clarividencia en la incertidumbre y, en mi opinión, lo peor que uno puede hacer es esconder la duda y el desasosiego: o los miras de frente o van a operar en tu sistema sin que te des cuenta. Entonces éste es un disco optimista en el sentido de que trata de aprender hasta de las cicunstancias más desfavorables.

—Cuando insertas esa filosofía en una lógica de mercado, ¿te ves de pronto dando más explicaciones de las que te gustaría?
—Claro, la estructura de trabajo en el mundo discográfico prefiere que uno haga canciones alegres. Se espera menos que uno se sincere. El mundo radial anglosajón permite mucho más la melancolía, pero el hispano tiene un automatismo hacia la euforia.

—Aunque sepamos que no es verdad.
—Exacto, pero es una mecanicidad del sistema, tal como puede no ser verdad la depresión que privilegian tantos discos británicos. Artistas que admiro: Radiohead, Portishead, Massive Attack. Dices: “Qué maravillosos músicos, pero, hey, ¿no has tenido nunca un buen día?” [se ríe]. Hay que tener cuidado con esa mecanicidad que puede hacerte creer que “soy el cantante del romance” o “soy el cantante de la protesta”, y vas y escribes sólo eso y terminas preso de tu propio piloto automático, que para mí es lo opuesto al estado de alerta.

—Es un ejercicio que, además, tiene un beneficio enorme para el autoconocimiento.
—Es lo único que me interesa de la vida. Digamos que no hay otra cosa que me interese más que estar presente en lo que estoy sintiendo. La pregunta más difícil de responder es “¿Cómo estás?”. Es mucho más fácil decir “¿Qué hago?” que “¿Qué quiero?”, porque ya tenemos el automatismo del hacer: y vas y te levantas y funcionas sin mirar mucho a los costados. Pero tengo la suerte de trabajar en una disciplina que me permite la introspección. Y tengo la suerte de que, inclusive me paguen por eso [se ríe].

—Aunque eres cuidadoso. De cantautores acomodados a su fórmula está lleno.
—Es que me interesa mucho la introspección y me interesa nada el exhibicionismo. Y hay que tener mucho cuidado. Antes que un medio de superviviencia, antes que nada, las canciones son un método de autoconocimiento mío.

—¿Te acomoda la palabra ‘terapia’?
—Sí, por qué no. A mí las canciones me sirven, y quizás le sirvan también a otras personas, porque yo no siento nada tan diferente al escucha.

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entrevista a payo grondona, cantautor entrevista a chayanne, cantante

8 Comments Add your own

  • 1. mackyantipop  |  April 25, 2007 at 7:37 pm

    Qué buena entrevista y qué agradable lo bien que habla. Aunque suene chulo, se podría decir que habla bonito.

    Reply
  • 2. Shidi !  |  April 26, 2007 at 1:18 am

    Fui anoche y disfruté como hace tiempo no disfrutaba tanto un concierto. Qué lujo y elegancia en todo de verdad.
    No hice más q confirmar esa admiración, q muy bien describes en la intro de esta amable entrevista
    gracias
    salu2
    Shidi !

    Reply
  • 3. gonzalo  |  April 26, 2007 at 8:44 pm

    fantástica la entrevista, la acabamos de linkear en crecer sin dios.

    Reply
  • 4. Pao  |  April 26, 2007 at 9:29 pm

    Simplemente… espectacular la entrevista, profunda, intima, bella.
    Gracias por transmitirla.
    Fue un lujo estar en el concierto del martes en Santiago.

    Reply
  • 5. Nadiezhda  |  May 27, 2007 at 10:14 pm

    Bella entrevista.
    Puedo sacar una parte para mi blog?
    citandote por supuesto.

    Reply
  • 6. Marisol Garcia  |  May 27, 2007 at 10:19 pm

    Claro: cita lo que quieras.

    M.

    Reply
  • 7. Fazdelatierra  |  June 12, 2007 at 3:44 pm

    Uy!! Qué belleza, este tipo es una maravilla de seducción, música y conversación. Te felicito por la entrevista y hay que decir, te envidio la oportunidad Jejeje.

    Reply
  • 8. Juan Fco.  |  June 1, 2008 at 4:40 pm

    Super buena entrevista, no quiero ser pedante pero siempre recuerdo cuando a Dreler lo entrevisto la Buena Moza Carolina Gutierrez, en chilevisión, y andaba medio perdida, Drexler el corrigió varias cosas.
    NAda Que decir de tú trabajo
    como simpre bien bueno
    ¿Por que Drexler no habrá incluido “Transoceanica” en cara B?

    Reply

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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