entrevista a paulo césar de araújo, escritor

June 7, 2007 at 3:19 pm 2 comments

“Ser procesado por Roberto Carlos es como tener en contra al Carnaval de Río”

La más extensa biografía de Roberto Carlos alcanzó a estar en librerías apenas tres meses. Desde febrero del 2007, Roberto Carlos em detalhes se encuentra prohibida por orden judicial, y el caso ha motivado un vivísimo debate que complica cada vez más la imagen pública del famoso cantautor. A días del primer concierto de Roberto Carlos en Chile en quince años, su biógrafo censurado desentraña la peculiar personalidad del rey de la balada en portugués. “Hasta cierto punto, él siempre ha expuesto su intimidad”, estima. “Escucha “Lady Laura” y dime qué te parece que ese autor se haya convertido en un paladín de la privacidad”.

Marisol García / revista Qué Pasa, junio 2008.

roberto carlos: em detalhesEn noviembre de 2006, y luego de quince años de investigación, el periodista e historiador Paulo César de Araújo creyó que al fin podría descansar de Roberto Carlos. La publicación de Roberto Carlos en detalhes debiese haber seguido el conducto regular de cualquier extensa biografía sobre un personaje célebre: algunas críticas cálidas y algunas quejas de fans, comidillo por ciertas revelaciones antes inéditas, la opinión más o menos elogiosa del propio cantante, ventas, traducciones.

Sin embargo, Roberto Carlos en detalhes ha terminado convertido en algo mucho más emblemático, y acaso marque un hito en el periodismo brasilero. Casi dos años de litigio judicial amparan una persecución sorprendente, que tiene desde hace quince meses a la biografía requisada de las tiendas de Brasil. Pablo Coelho ha calificado públicamente al cantante de tener una “actitud infantil […] y está colaborando a establecer un serio precedente a favor de la censura”, mientras Caetano Veloso dijo en una entrevista que “Roberto Carlos vive solo, es muy cerrado y es el Rey. Aunque resulta difícil sentirse a gusto con lo que se escribe de uno, la verdad es que no me hace feliz que haya ganado judicialmente.”

“Ha sido una polémica grande, un debate muy importante aquí en Brasil ”, cuenta el autor del libro, al teléfono desde su casa en Río de Janeiro. “Roberto Carlos es más que un cantante poderoso o famoso: es una institución nacional. Ser procesado por Roberto Carlos es como ser procesado por el Carnaval de Río. Entonces, cuando una institución del país toma una decisión como ésta tiene una repercusiòn muy fuerte”.

—Él argumenta que su vida es “su patrimonio”.
—Eso es quizás lo más absurdo de todo. Él habla de “invasión a mi privacidad”, cuando lleva cuarenta años cantándole a sus mujeres, a su infancia, a sus amigos y a sus hijos. Escucha “Lady Laura”, por favor, y dime qué te parece que ese autor se haya convertido en un paladín de la privacidad. Hasta cierto punto, él siempre ha expuesto su intimidad, y no cuento nada que ya no fuese de conocimiento público, al menos en Brasil. Tengo respeto por la vida personal de Roberto Carlos, y en ningún momento del libro entro en una revelación bombástica. Lo que considero más importante en el texto es el análisis histórico-musical, que es el noventa por ciento del libro.

Desde el 22 de febrero de 2007, cuando el libro fue retirado de las tiendas por orden judicial, la editorial Planeta arriesga cincuenta mil reales de multa diaria en caso de insistir con su publicación, distribución y/o comercialización. En mayo del año pasado, el propio cantante envió un camión a retirar el stock remanente en las bodegas de la editorial. Los encargados demoraron una hora en cargar el vehículo con 670 cajas de libros. No está claro qué sucedió con ellos, y hasta hubo rumores de incineración. La revista Veja escribió que “la vista de una fogata con más de diez mil libros extasiaría a Goebbels”. A quince meses de su prohibición, Paulo César de Araújo mantiene una apelación que permita devolver su investigación a tiendas, y confía en que su versión terminará imponiéndose. De hecho, en abril pasado la justicia brasileña rechazó el pedido de indemnización por daños morales solicitado por el cantautor, a la vez que obligó a Roberto Carlos a correr con sus propios gastos del proceso y los honorarios de sus abogados.

—La vida familiar de Roberto Carlos ha sido muy acontecida: la muerte de tres esposas, la aparición de un hijo en su adultez, ¿crees que quizás tenga algo que ocultar?
—No lo sé, pero las cosas que me dices él mismo las ha contado. Él reclama que yo hable de la muerte de su esposa, por ejemplo, pero fue algo a lo que se refirió en todos los diarios brasileros y hasta le organizó un concierto de tributo. Mucha de la historia de Roberto Carlos se conoce a través de sus canciones, porque él ha sido un cantor biográfico, que no canta de cosas que no conoce. Conociendo la historia de Roberto Carlos, esas canciones ganan mucho más sentido. Creo que hablar de “cosas ocultas” ha sido sólo un pretexto para prohibir el libro.

—Él mismo ha reconocido que nunca lo leyó.
—Claro, y creo que eso refleja una tragedia de Brasil, y es que acá nadie tiene el hábito de leer. En comparación con Argentina, con Chile, para qué hablar de Europa, Brasil está sumamente atrasado en su tradición de lectura. Roberto Carlos expresa precisamente a ese ciudadano brasilero que opina sin haber leído nada, que ve televisión a la hora de la cena. Él mismo ha dicho que suele ver telenovelas. Aquí en Brasil debiesen existir muchas más investigaciones sobre fútbol, música, política… pero nadie las leería. Es una pena, pero es verdad. Caetano Veloso dijo en una entrevista que no estaba de acuerdo con esta censura, pero él viene de una tradición universitaria diferente, como la de Chico Buarque: es gente que guarda respeto por los libros.

—Eres no sólo periodista sino también historiador. ¿Qué tiene que ver Roberto Carlos con tu interés profesional como investigador?
—Estoy convencido de que su música es parte de la identidad latinoamericana. Mis primeros recuerdos de infancia son con las canciones de Roberto Carlos. En el año 90, me di cuenta que no existía ninguna investigación sobre su carrera, y me pareció increíble. Para una investigación tan larga se necesita no sólo de un interés sincero, sino también de una motivación intelectual. En mi caso, era la de explicar en profundidad el fenómeno Roberto Carlos: quién es, cómo construyó su carrera, de quiénes y a quién influenció. Yo abordé este libro desde mi doble condición de historiador y periodista: escribo del modo más claro y ágil posible, pero siempre a partir de una contextualización. La verdad, veo mi libro más como un “ensayo biográfico” que una biografía.

—En el libro te refieres a la renuncia de Roberto Carlos por manifestar alguna vez una posición política. ¿Vinculas eso a tu caso de censura?
—Creo que hay mucha prensa que le ha guardado recelo por no haberse manifestado nunca sobre la dictadura y cuidarse siempre de no crear polémica. En el libro yo explico que ciertos periodistas de izquierda le han cobrado ese silencio, que ahora se refuerza con la censura a mi libro. Si tú sigues la carrera de Roberto Carlos te das cuenta de que ha calculado muy bien sus decisiones, que ha optado por lo mejor en períodos clave de su vida. Es un hombre inteligente, que sabe que no le conviene hablar de política. A muchos cantantes se les ha venido en contra haber apoyado a Lula, por ejemplo. Ahora, creo que respecto a mi libro ha estado muy mal aconsejado, porque es un texto que valora muy positivamente su música. He recibido muchas cartas de lectores que no eran fans, pero que al leer el libro quedan asombrados del talento y la inteligencia de Roberto Carlos. Él necesita de esa valoración histórica, tal como la han tenido Chico y Caetano.

De Arúajo hace clases en escuelas públicas de Río de Janeiro, y su anterior libro, Eu não sou cachorro, não (2002), fue alabado como un profundo análisis de la música brasilera florecida en dictadura. Los líos judiciales le han quitado tiempo para emprender nuevos reporteos, pero no duda que el debate terminará favoreciendo la reflexión sobre la libertad de expresión en su país. A principios de mayo, el diputado Antônio Palocci presentó un proyecto de ley que busca acabar con la posibilidad legal de prohibir libros biográficos.

“Creo que tiene grandes posibilidades de aprobarse”, estima el autor sobre la propuesta. “Además, no consigo imaginar una bancada antibiografías o antilibertad de expresión. Mi caso ha contado con un gran apoyo a mi persona, del mundo periodístico, editorial, artístico. Éste es un país que vivió una dictadura de 21 años, llena de prohibiciones. Entonces, es un trauma que esa actitud se repita en democracia. Hay otros casos de censura, pero éste ha sido el más absurdo, principalmente por los argumentos presentados por Roberto Carlos”.

—¿Te molesta que circulen copias en pdf por internet?
—La verdad, yo escribí para ser leído. Subir el libro a internet fue una reacción social casi espontánea, de protesta; a mí me parece bello, un gesto de desobediencia civil contra la censura. Ya ves que en estos casos suele suceder lo contrario de lo que se busca: la prohibición hace al libro más popular y más accesible. Esas copias clandestinas demuestran que no hay ningún sentido lógico en prohibirlo.

La última actuación de Roberto Carlos en Chile fue hace quince años, en el Casino de Viña del Mar, aunque su último gran concierto masivo fue el del Festival de Viña de 1989. La gira que lo traerá el próximo martes 17 al Arena Santiago incluye once países. Sus shows de partida, en el Luna Park de Buenos Aires, cosecharon elogios entusiastas para un “músico inoxidable”. El próximo año, Roberto Carlos celebra cincuenta años de carrera.

“El muchacho no sirve para el negocio”

Durante sus únicas diez semanas de venta legal, Roberto Carlos en detalhes alcanzó a cosechar elogiosas recomendaciones. La crítica fue entusiasta con el riguroso trabajo de investigación de Paulo César de Araújo, quien extendió por más de 500 páginas entrevistas con colaboradores, amigos de infancia, algunas de sus parejas y el médico que amputó su pierna a los seis años de edad. El diario Folha de Sao Paulo lo describió como “uno de los mayores y mejores tributos que un artista brasilero ha recibido en vida. Roberto Carlos y Brasil merecían este regalo”.

El enfoque de Araújo fue novedoso no sólo por la acuciosidad con la que reunió entrevistas y datos. El autor quiso demostrar cómo Carlos ha sido el único cantante capaz de superar las diferencias sociales de Brasil, cautivando por igual al público intelectual de Chico Buarque o Caetano Veloso [quienes sí cuentan con varios libros sobre sus carreras], pero también a las masas acostumbradas a las baladas hípersentimentales de Amado Batista u Odair José. Quizás lo más sorprendente de la investigación sea verificar cuántas dificultades tuvo el inicio de la carrera del hombre de “Amada amante”. Llegó solo a Río de Janeiro a los 16 años, sin ningún contacto con el mundo de la música, y con su guitarra a cuestas golpeó las puertas de todas las radios y discográficas. Recibió respuestas durísimas: “Voces como la suya aparecen veinte veces por día”, en el sello Continental; “el muchacho no sirve para el negocio”, en RCA-Victor. Durante nueve meses cantó en un night-club, para pasar luego a una boîte y un cabaret. Incluso cuando se ganaba la vida como dactilógrafo, el cantante se empeñó en no abandonar la música. Y entonces comenzaron a llegar los éxitos y las alabanzas. Roberto Carlos fue primero el Rey de la juventud, luego Rey de la música popular brasileña y más tarde simplemente el Rey, a secas. Araújo escribe que, una vez que se puso la corona, nadie se la pudo sacar.

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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