quelentaro, coplas al viento + lonconao (1967, 1982)

September 11, 2007 at 6:04 pm 2 comments

Por Marisol García  | texto de carátula para reedición 
en CD: Colección Bicentenario-EMI Chile.


E
tapas, formaciones y contextos muy diferentes sostuvieron a Coplas al viento y a Lonconao, dos de los discos más significativos en la carrera de Quelentaro; ahora reunidos por primera vez en disco compacto. Coplas al viento, su debut, es el registro de todo un conjunto, cuando Quelentaro no era sólo la expresión de los hermanos Eduardo y Gastón Guzmán, sino también el vehículo de trabajo folclórico para Valericio Lepe, Eladio López y Arinaldo Álvarez. El grupo se presentaba, en rigor, como Voces del Quelentaro y luego Conjunto Quelentaro, y ya llamaba la atención su prematura firmeza: convencidos de que la música debía hablar por ellos, el grupo no quiso incluir foto alguna en la carátula.

Pocas agrupaciones habían llevado a la práctica hasta entonces el hoy familiar concepto de autogestión. Frustrada una primera tentativa de edición con Odeon, el grupo financió un primer single gracias a un préstamo de Endesa, la compañía hidroeléctrica en la que entonces se empleaban los hermanos Guzmán. La buena recepción para “El letrado”, composición de su temprana juventud, hizo a la multinacional repensar su decisión y, en 1966, apoyar la grabación de todo un LP. Coplas al viento incluyó una serie de canciones férreamente definida por la raíz folclórica latinoamericana y el comentario social, los dos perennes puntos cardinales de la brújula de Quelentaro hasta hoy. Poco antes, Violeta Parra había distinguido ese impulso invitándolos a formar parte de su disco Carpa de La Reina.

Así, dos composiciones de Eladio López (“Soy de barro” y “Alma en pena”) y cuatro de los hermanos Guzmán (“Coplas al viento“, “Oración del minero”, “Camino en guando” y la citada “El letrado”) compartieron espacio con títulos tradicionales, como “Mi Juana” y “Junto al estero”. Se evidenciaba ya la influencia de los argentinos Atahualpa Yupanqui y Armando Tejeda Gómez, pero, por sobre cualquier deuda, la extensa composición “Coplas al viento” instaló a los hermanos Guzmán en la plataforma que los distinguiría en los años por venir: la copla, o ese “cantar hablado” que asume la esencia poética de una canción con ancla en el sentir de su tiempo; en este caso, a través de la voz de un peón desesperado por su pobreza, y que es el primero de varios desolados retratos del orden social que Quelentaro no alienta ni poetiza, pero sí constata: «Mi grito canta en silencio / penitas que lleva el viento / Lazo duro mis recuerdos / los desenrollo en mi canto en estas coplas al viento».

Cinco años antes de que Víctor Jara reformulara el Padrenuestro cristiano en “Plegaria a un labrador”, Quelentaro registra la oración de un trabajador del carbón que visualiza su muerte «en los socavones, / linda tumba pa’ un minero». La canción es parte de un afán que rebrotará varias veces en la discografía del grupo, cual es el de registrar la lucha cotidiana de los oficios del trabajador chileno. Chile se ocupaba en esa época con el bien pulido neofolclore, y estos versos de marginalidad, desigualdad y amargura contrastaban con el entorno armonizado que eligen difundir las radios. Desde el diario Clarín, Agustín Cucho Fernández advertía que a Coplas al viento «hay que tomarlo de a poco, porque deja un rictus amargo». En el texto de carátula, el productor Rubén Nouzeilles amplía ese resguardo a través de una definición imbatible por modas: «Quelentaro ha asumido un compromiso propio de aquellos que comprenden el sentido profundo de la misión que se han fijado en la vida: comunicar la experiencia del sentimiento a través de la música que realmente se siente y que es válida para todos los seres auténticos […]. Llegarán muy lejos, no por lo que ellos ambicionen, sino porque es mucho y muy importante lo que tienen que decir».

La última profecía se cumplió con creces en lo geográfico, pero también en el arraigo espiritual de un sector del país que encontró en Quelentaro el espejo de una misma preocupación por la suerte de sus compatriotas. El Golpe de Estado de 1973 separó por primera vez a los hermanos Guzmán, quienes lograron mantener vivo al dúo incluso con Eduardo exiliado en Canadá. El silenciamento del período dictatorial dificultó su trabajo interno, pero motivó giras internacionales que ampliaron la temática y arreglos de sus canciones. Publicado en 1982, Lonconao es el álbum más difundido y representativo de aquella época, un trabajo en el que por primera vez en su discografía se escuchan instrumentos como la flauta dulce y el charango, además de una profusa percusión. El tema que da título al disco se plantea como un homenaje a un lonco mapuche desplazado de su tierra y despojado de su autoridad, y se inspiró en un personaje real presente en la infancia de los hermanos Guzmán, en Angol. El mismo germen de denuncia anima la nostalgia campesina de “Tristura” o “Del cerezo”. El disco incluye, además, uno de sus temas más conocidos, “¿Qué pasó con el sol?”, construido en torno a una frase del español Gómez de la Serna y de elocuentes referencias al arrebato de la muerte.

La unión de estos dos discos, separados ambos por dieciséis años y a más de dos décadas de esta reedición —que ha cuidado de preservar el repertorio y carátulas originales—, comprueba que en Quelentaro el sentir compasivo por el dolor de sus semejantes no ha sido una preocupación pasajera ni atada a una sensibilidad ideológica o de contexto, sino la esencia de una perspectiva de inserción en el mundo. Sus coplas podrán ser incómodas o no recomendables a optimistas compulsivos. Pero ha sido la vida misma la que las ha puesto en sus canciones.

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roberto parra, las cuecas de roberto parra (1965) violeta parra e invitados, carpa de la reina (1965)

2 Comments Add your own

  • 1. Claudia  |  June 14, 2009 at 6:18 pm

    no cache nada :/

    Reply
  • 2. Ariel  |  August 19, 2009 at 12:32 am

    Gracias por dar a conocer parte de la historia de Quelentaro, la Coleccion Bicentenario esta muy linda, ojala reediten mas discos para el 2010, la coleccion “El Folcklore de Chile” por completo, aunque se que es imposible lo queria manifestar.

    Un abrazo

    Reply

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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