peña de los parra (nota)

May 9, 2008 at 9:00 pm 5 comments

Cae la fachada de Carmen 340:

Requiem tardío por la Peña de los Parra

Esta semana, el ensanchamiento de calle Carmen obligó a la demolición de la fachada del principal punto de encuentro para la Nueva Canción Chilena. Algunos lamentan hoy que La Peña de Los Parra no haya sido declarada antes monumento nacional. Pero el lugar tuvo decenas de victimarios antes de la grúa.

Por Marisol García | La Nación Domingo, mayo 2008.

Santiago de Chile: otro nuevo día, otra nueva demolición. Esta semana, la grúa las emprendió contra la fachada de un lugar emblemático para la cultura musical chilena: La Peña de Los Parra, punto de encuentro para el movimiento de Nueva Canción, a fines de los años 60. Podríamos llenar esta nota de quejas y arengas contra las autoridades, pero todos los responsables coinciden en que la Peña se había perdido mucho antes de que la entrada de Carmen 340 quedara reducida a escombros.

Antes de que Carmen 340 fuese sinónimo de música popular, fueron incontables los artistas plásticos que aprovecharon sus habitaciones como talleres. Gente como el escultor Sergio Castilla o el grabador Santos Chávez. En el libro Cantores que reflexionan (1984) el fallecido Osvaldo Gitano Rodríguez los recuerda y agrega:

De haber sido un simple taller de artistas varios, se transformó en verdadera academia de la canción y la artesanía. Comenzó con dos pequeñas salas pero con el tiempo tuvo altillo, comedores, parrón, sala de discos y tienda de tejidos, salas de estudio e información. Floreció así una manera de cantar y de enseñar como si se desarrollase con otras perspectivas el arte que hasta ese entonces había estado encerrado pero latente en ella”.

Como espacio de muestra de música en vivo, Carmen 340 no fue La Peña de los Parra sino hasta julio de 1965. Los hermanos Isabel y Ángel Parra regresaban recién a Chile luego de años de residencia en Europa, junto a su madre, y buscaban en parte reproducir el espíritu bohemio conocido en ciertos locales nocturnos de París y Madrid. A la fabricación de pisos y mesas de madera se aplicaron, entre otros, el tío Roberto Parra. El lugar fue un éxito casi inmediato, punto de encuentro habitual para cantautores como Víctor Jara, Rolando Alarcón, Patricio Manns y Payo Grondona (que, de poder estar juntos, hoy llenarían un estadio). Debe recordarse, también, que entre 1968 y 1973 funcionó un sello llamado Peña de Los Parra, y cuyo catálogo (casi todo descontinuado) agrupó álbumes de Tito Fernández, Los Blops, Los Curacas y Charo Cofré. Isabel Parra ha manifestado varias veces su intención por editar discos compactos con algunos de los registros en vivo registrados en el lugar. Tanto para ella como para su hermano Ángel, la Peña fue una plataforma no sólo de promoción de cultura local, sino también del canto comprometido internacional. Paco Ibañez, César Isella, Mercedes Sosa, Adamo, Juliette Grecó y Atahualpa Yupanqui compartieron alguna vez entre las mesas de Carmen 340. Y allí debutaron también en Chile, en 1971, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola: Isabel Parra los había conocido en un viaje a Cuba y supo visualizar la importancia de lo que, hasta entonces, no era sino un esbozo de la Nueva Trova.

Un especial de 1985 de la revista La Bicicleta consignaba que cien pesos de la época daban derecho “a un vinito”. Más tarde, el negocio se amplió a empanadas, discos y artesanías de Marta Orrego. El Golpe la convirtió en destino fijo de los allanamientos militares. Más tarde, se instaló allí un laboratorio fotográfico, la productora Filmocentro y, con el reinicio de la democracia, la Fundación Violeta Parra. Era entonces el momento para lamentarse por su deterioro. En marzo de 1992, la Municipalidad de Santiago se comprometió a la reconstrucción del lugar para que, en no más de doce meses, funcionara allí el Museo Violeta Parra, tan largamente buscado por sus herederos.

“Nos interesa que la casona se convierta en un centro cultural abierto a la ciudadania”, dijo el entonces alcalde Jaime Ravinet. Hubo fotos, firmas y abrazos. Pero, al no poder financiar su mantención y sin nunca haber recibido dinero de las autoridades, la familia Parra terminó por venderle en el 2003 el histórico inmueble al Partido Comunista, el cual hoy lo utiliza como centro cultural Gladys Marín. Desde allí se nos confirma su funcionamiento inalterado y la evaluación de qué sucederá con el terreno en el futuro: “Ahora llaman y les preocupa, pero la verdad es que si no es por el centro esto lo hubiesen echado abajo mucho antes. En estricto rigor todo este barrio está condenado por el Plan Regulador y las constructoras, y, si el Estado no decide invertir en los espacios patrimoniales del sector, no queda otra que ser realista”.

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entrevista a naomi klein enorme piojo*

5 Comments Add your own

  • 1. jairo yepez  |  December 1, 2008 at 5:28 pm

    La verad es que al leer esta noticia me causa una pena tremenda La peña de los Parra es para todos los latinoamericanos el eje central de donde nace toda proyección de la canción social en américa hispana, es vedad que la Violetita ni siquiera se imaginó lo que iban a hacer sus hijos, pero esa tenacidad de Angel e Isabel son el claro ejemplo de lo que somos. Las autoridades debería de ser más apegadas a las manifestaciones de un pueblo,
    no los olvidamos,nacimos con sus canciones, ideales, y si es necesario la lucha, esta es la oportunidad de volver a defender
    con altura tan noble objetivo,saludo solidario desde Ecuador
    provincia de Carchi . Jairo.

    Reply
  • 2. DESASTRE TOTAL EN CARMEN 340 « Un Kiltro en la Ciudad  |  August 20, 2009 at 3:18 am

    […] TOTAL EN CARMEN 340 una referencia bloguera: https://solgarcia.wordpress.com/2008/05/09/qepd-por-la-pena-de-los-parra/ otra referencia bloguera: […]

    Reply
  • […] and the arts. Their itinerancy isn’t intrinsic to them. In fact the most iconic of them, La Peña de los Parra, was for many years an institution with a permanent location that became the epicenter of the […]

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  • 4. Hans Aranda (@HansAranda)  |  July 22, 2013 at 2:51 am

    Hace un par de años atrás me encontraba merodeando por el centro de Santiago. Como andaba cerca, decidí pasar a visitar la recordada Peña de los Parra, ya que hace muchos años no la visitaba y me interesaba saber si tenían algún panorama cultural interesante. No reconocí la calle de tan transformada que estaba ni encontré la dirección al primer intento, pero la sorpresa fue doble al percatarme no sólo de que la fachada ya no existía, sino que sobre a la dirección de Carmen 340 destacaban las siglas “Universidad Católica Silva Henríquez, Centro de Extensión y Servicios”. Como soy ex alumno de la carrera de filosofía, me lancé en picada al interior del recinto para averiguar qué diablos estaba pasando. Me encontré con el guardia de seguridad y le expliqué que era ex alumno, que quería saber si se realizaban algún tipo de actividad cultural o si tenían algún tipo de programación de eventos, y me explicó que el recinto sólo se utilizaba como oficinas. Con mirada atónita le eché una ojeada al interior, empapelado con consignas y logotipos de la universidad y del Cardenal Raúl Silva Henríquez… pero nada de los Parra. Desconcertado le pregunté al señor si acaso sabía qué lugar había sido éste y me respondió afirmativamente: “la Peña de los Parra”. Me quedé pegado mirando al hombre, aumentando cada vez mi perplejidad, y sólo atiné a decirle “¿y…?” a lo que el señor, sin saber qué decir, simplemente se encogió de hombros. Me fui de vuelta a mi casa arrastrando toda la tristeza del mundo; primero, lamentando mi horrible desinformación, luego pensando en la tremenda barbaridad cometida, la falta de respeto al patrimonio nacional, la falta de memoria y el descaro de los que debieron ser responsables. Llegué directo a buscar información en la internet y sólo encontré un artículo (que hasta ahora no he podido volver a encontrar) con fotos de la maquinaria destruyendo la fachada. Pero no encontré nada sobre el traspaso del recinto a la UCSH.

    Actualmente me hallo sacando la pedagogía en artes visuales en la misma universidad, pero poco he sabido del uso que le dan al edificio. He intentado hablar con profesores, pero muy poco se atreven a hablar de ello. Pocos alumnos saben o se muestran interesados por el devenir del recinto; aunque algunos, sobre todo estudiantes de música, desean que el espacio sea recuperado.

    Tengo mucho interés en recopilar información sobre lo que ha sucedido. Una de las cosas que más me interesa es saber de la postura de los hermanos Parra frente a estos sucesos, pero en verdad encuentro muy poco material, muy poca información. Si alguien posee más información puede contactarme a través de mi cuenta. Estaría infinitamente agradecido.

    ¡Gracias Marisol por tu artículo, un abrazo y espero que puedas leer mi comentario!

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  • […] itinerancy isn’t intrinsic to them. In fact the most iconic of them, La Peña de los Parra, was for many years an institution with a permanent location that became the epicenter of the […]

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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