entrevista a víctor heredia, cantautor

May 14, 2008 at 8:35 pm Leave a comment

Baño de masas

“Mi relación con el público es lo único que me interesa”, asegura el famoso cantautor argentino, autor de la canción ganadora en el apartado folclórico del más reciente Festival de Viña del Mar. Sólo su convicción profunda de la canción como un vehículo de alcance popular explica que, tras 35 años de carrera, Heredia siga creyendo que someterse a la opinión de un jurado y un público ajeno sea algo que justifica su labor.

Por Marisol García (EMOL, marzo 2004)

Para muchos autores, el marco de un festival de la canción no supera la plataforma de debut de una carrera que luego aspira a encontrar escenarios más sonados. A Víctor Heredia (1947, Montserrat), en cambio, los 35 años de una carrera prestigiada y comercialmente exitosa no le han quitado el gusto por probar sus composiciones en competencias diversas. El autor de “Fogata de amor” y “Sobreviviendo” aún siente un cierto nerviosismo por saber si alguna de sus nuevas canciones llamará la atención de un jurado extranjero. Su exitoso paso por el reciente Festival de Viña del Mar —donde su “Bailando con tu sombra, Alelí” obtuvo el primer lugar en la categoría folclórica gracias a la interpretación de Abel Pintos— es el ejemplo más reciente de una lógica de trabajo que ya le rendía frutos en 1967, cuando con la zamba “Para cobrar altura” ganó el primer lugar y el premio Revelación de Cosquín.

“Han sido los festivales los que posibilitaron, en un comienzo, que mi carrera se diera a conocer”, reflexiona el músico al teléfono desde Buenos Aires, poco después de recibir en Viña del Mar su gaviota de oro, sus 30 mil dólares de premio y el saludo convencido del habitualmente argentino—fóbico “Monstruo”. “Para mí, es igualmente importante estar compitiendo que como artista invitado. Si un autor, digamos, consagrado se decide enviar una canción suya a un festival, puede darle un poco más de jerarquía y prestigio a la competencia. En mi caso, me ha interesado siempre acompañar con mis canciones las manifestaciones culturales y el contexto político que ha vivido Chile”.

—Y así ha sido. También su canción “Ayer te vi” ganó la competencia internacional del 2001.
—Claro, y lo digo con mucha humildad. Charles Aznavour envió en un momento una canción, que no fue considerada primera en la competencia [se refiere a “On a tous besoin d´amour”, del 2002]. Es importante que los grandes compositores se presenten, y que el jurado sea capaz de jerarquizarlos.

—¿Qué sentido tienen hoy los festivales populares cuando la industria musical ha tomado un rol, por momentos, tan agresivo en sus estrategias de difusión?
—No estoy de acuerdo con quienes consideran peyorativamente a los festivales. Yo no creo que sea ninguna coincidencia que los festivales, incluidos los de Argentina, sigan teniendo tanta convocatoria. A esa convocatoria hay que responder con calidad, con un servicio técnico como el de Viña del Mar, que es extraordinario, un lugar que cuenta con la amabilidad, la atención, la seguridad, y la gente lo disfruta extraordinariamente y vale la pena pagar una entrada. Siempre estarán los artistas que son hijos de la televisión, los seudomarketineros, pero pueden combinarse con artistas extraordinarios. De hecho, este año me emocionó saber que [en Viña] estuvieron presentes mis grandes amigos de Inti—Illimani.

Fue también un festival lo que le permitió a Víctor Heredia viajar a Chile en 1970 y conocer personalmente al ex—presidente Salvador Allende. Desde entonces, el argentino guarda por nuestro país un afecto simbolizado en su recuerdo de “Neruda, Isabel y Ángel [Parra], Pato Manns, los Inti [Illimani]… toda esa gente que me parece maravillosa, además de las playas y las montañas chilenas”. Este ex—estudiante de Filosofía y Letras contiene en sus canciones sentimientos que rara vez son puramente artísticos.

—“Cantar es tener conciencia de que hay otro que me está escuchando”, dijo usted alguna vez. ¿Tiene sentido la música sólo en la medida que se popularice?
—Exactamente. Yo te digo sinceramente que la música no puede esconderse ni limitarse. Mi relación con el público es lo único que me interesa. Cuando una canción es sincera, es decente, tiene calidad suficiente para subirse a cualquier escenario. Siempre sentí la música como un desafío. Y lo que descubrí es que la potencia que tienen mis canciones me salvaguarda de cualquier crítica, pues la gente responde fantásticamente. Una canción como “Sobreviviendo”… no sé si todos entiendan el compromiso que encierra, pero sí sé que estás conectándote con veinte mil almas, y no hay nada mejor que eso.

—¿Se altera esa filosofía cuando uno se convierte en un músico súperventas?
—Es muy lindo, pero también te obliga a una suerte de compromiso muy especial y sincero. El primero que abre el compromiso entre un artista y su público, es aquel que disfruta la obra. Cuando no pasa eso, cuando no tiene sentido una música, la saco inmediatamente.

—Es tentador pensar que esa conexión llevará a cambios concretos. ¿Cree usted en los efectos sociales de una canción?
—No, no creo que las canciones tengan la fuerza suficiente para modificar. Pero sí acompañar. Y cuando la gente se siente acompañada, ahí se producen los cambios. Los artistas acompañamos ese pensamiento popular.

De estable éxito en Argentina, la carrera de Víctor Heredia pasa en Chile por altibajos comerciales, manteniendo eso sí una identidad recia como una de las voces trasandinas de canción social más reconocibles, acaso sólo equiparable a la de León Gieco. Heredia ha sabido conjugar su personaje público con una labor política y social extensa, que le permite reflexionar con cierta autoridad sobre la contingencia de su país. De hecho, define a su su más reciente disco, Fénix (2003), como un trabajo “muy esperanzado,
con reflexiones muy directas sobre lo que pasó en los últimos catorce años bajo el gobierno menemista, y la delincuencia, la inseguridad, la fragilidad en la que hemos vivido”.

—¿Es hoy optimista sobre el futuro próximo de Argentina?
—Finalmente, con el gobierno de Kirchner han resurgido las esperanzas, las ansias. Estoy muy optimista. Antes de la llegada de este gobierno tenía mis serias dudas de que Argentina pudiera recuperarse. Pero este gobierno, y la gente que está trabajando con él, se ha ocupado muy rigurosamente en limpiar Argentina.

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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