leonard cohen, el juego favorito (novela)

May 31, 2009 at 8:34 pm 1 comment

«Me da miedo vivir en cualquier lugar que no sea la expectativa»

Por Marisol García | La Tercera-Cultura, mayo 2009.


P
rimero fueron los poemas. Versos románticos y contemplativos contenidos en libros como Flores para Hitler y Parásitos del paraíso, y que, a partir de 1967 (con el disco Songs of Leonard Cohen), encontraron un cauce natural en la música. El poeta desconocido llamado Leonard Cohen se convirtió entonces en uno de los cantautores más queridos y famosos del mundo, con canciones inscritas entre lo indispensable de la trova en inglés: “So long, Marianne”, “Hallelujah”, “I’m your man”, “Suzanne”.

Al medio de esa doble militancia entre poesía y música, se ubicaron en los años 60 apenas dos intentos de narrativa: las novelas El juego favorito (1963) y Los hermosos vencidos (1966) han quedado como rarezas en la producción creativa del autor canadiense y, si la última se encuentra sin dificultades hace tiempo en español, la primera constituía hasta ahora en Sudamérica un dato lejano al que los fans debían pesquisar en inglés (Ediciones B publicó hace 21 años una versión para España que nunca llegó a nuestro país). La editorial española Edhasa compensa al fin la distancia con una traducción de Agustín Pico Estrada publicada este mes y ya disponible en librerías locales.

Por cómo relata la iniciación de un adolescente a la independencia y vida adulta, El juego favorito fue, según críticos de la época, una suerte de “El guardían entre el centeno canadiense”. Pero hoy se lee, más bien, como un revelador texto semiautobiográfico para comprender los orígenes del propio Cohen. Cantautor y protagonista comparten varios datos: Lawrence Breavman es un joven judío que vive en Montreal y sueña con escapar a Nueva York, que se enamora perdidamente de hermosas y misteriosas mujeres, escribe poesía y desafía el absurdo que percibe en los adultos a través de una vida rebelde al éxito y la convención religiosa.

“Había creído que sus altos tíos con sus ropas oscuras eran príncipes en una hermandad de elite”, describe el libro sobre la visión que el protagonista tiene de su familia. “Había creído que la sinagoga era su casa de purificación. Había creído que sus negocios eran reinos de benevolencia feudal. Pero, al crecer, entendió que ninguno de ellos ni siquiera pretendía que tales cosas fueran ciertas […]. ¿Por que sentía que lo habían criado para algo que era una decepción?”.

La ciudad de Montreal y su rutina le parecen al joven Lawrence una representación del tedio que terminará por ahogarlo («en Montreal no existe el tiempo presente, sólo el pasado que proclama victorias»). En viaje solitario por Estados Unidos se abre a la sexualidad desprejuiciada que le ofrecen diferentes chicas, la más inolvidable de las cuales será Shell, a quien salva de un infeliz matrimonio y con quien convive en Nueva York mientras se gana la vida como ascensorista. A ella también terminará por dejarla, abrumado por un amor perfecto que él teme se convierta en rutina. El libro es la justificación de un hombre aún asustado de los largos plazos, que persigue affaires y desconfía de la estabilidad.

“No soy un buena amante; si lo fuera, estaría contigo. Estaría junto a ti, no usando esta añoranza para probar que tengo sentimientos”, le escribe a Shell en una última carta. “Si me lo permitieras, siempre te mantendría a cuatrocientas millas de distancia y te escribiría bonitos poemas y cartas. Me da miedo vivir en cualquier lugar que no sea la expectativa”.

El juego favorito se publica en Sudamérica cuando Leonard Cohen acapara notas de prensa en todo el mundo con su exitosa gira, la primera en 15 años. El tour, organizado a contrapelo de los originales planes de semiretiro del cantautor de 74 años, responde al desfalco del que fue víctima el artista a manos de una antigua manager. El robo involucró más de cinco millones de dólares en pérdidas, y obligó al canadiense a salir, otra vez, a ganarse el pan en conciertos.

“Era una cuestión de supervivencia financiera, así que me ocupé y fui capaz de poner en marcha algunas cosas”, explicaba Cohen en una reciente entrevista radial en Canadá. “No sé si he aprendido algo, pero estoy agradecido de que esté yendo bien”.

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1 Comment Add your own

  • 1. alfredo  |  June 5, 2009 at 2:16 am

    que sorpresa la de encontrar novelas de cohen. soy fanatico de su musica y no he tenido el placer de leerlo, aunque vi un dvd de cohen en el cual rinden tributo unas bandas y hay entrevistas a cohen, el cual lee unos versos -podria decir- sublimes.

    legue al este blog por la columna que publicaste acerca de los comentarios de warnken respecto a “su vision” “casi poetica” de la responsabilidad popular en la muerte de victor jara.

    decir, que estoy completamente de acuerdo. un asesinato es simplemente eso. festinar con metaforas es verdaderamente cruel, desmetido y sin criterio

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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