rip it up and start again, simon reynolds (investigación)

July 22, 2009 at 7:29 pm 10 comments

después del punk

Solemos confundir importancia con influencia; y entre un insolente y un pensante simpatizamos más rápidamente con el primero. Qué duda cabe que el punk fue un movimiento vital, al que le debemos agradecimiento eterno por salvarnos de un futuro con canciones de viente minutos y sintetizadores del tamaño de catedrales. Sin embargo, tan brillante y radical fue su irrupción, que la música en sus bordes cronológicos ha quedado opacada en la gran enciclopedia rockera casi como si nunca hubiese existido.

Rip it up and start again es un ágil y fundamentado argumento de 400 páginas para explicar que si el punk fue fantástico, no es por sus discos ni figuras en sí (maquetas de rebeldía, muchas veces), sino por lo que permitió que sucediera inmediatamente después. Antes de la new-wave, la línea de tiempo del pop ubica al usualmente ninguneado pospunk, y Simon Reynolds está convencido de que es lo mejor que ha sucedido en la música en inglés en las últimas cuatro décadas. No cuesta mucho estar de acuerdo.

Mejor que los Sex Pistols, P.I.L.; mejor que los Buzzcocks, Joy Division; mejor que los Ramones, Talking Heads. Los libros de historia rockera nos conminan a sentirnos frustrados por no haber estado vivos o lúcidos en 1977, pero Reynolds es uno de los pocos investigadores que considera que lo mejor todavía no empezaba entonces. El pospunk tuvo más compromiso político, más reflexión estética, más vínculo con la pintura y la literatura, y más interés por el futuro que toda la generación CBGB junta. De hecho, el libro pinta al griterío punk como mucho más conservador de lo que se asume ⎯en la medida que acudió al viejo rocanrol y el garage, antes que adelantarse a nuevos formatos; además de la pobreza de referentes artísticos que exudaban sus protagonistas⎯, y aplaude el lema de la vanguardia pospunk en torno a que «un contenido radical exige una forma radical».

Reynolds reivindica la importancia que en esa definición de vanguardia tuvieron experimentos musicales previos que apenas habían sido considerados hasta entonces: el período electrónico de David Bowie en Berlín, por ejemplo (el de los discos Low, Heroes y Lodger); el enorme avance que significó el dub jamaiquino para el sonido negro; el country oscuro de los Velvet Underground; la percusión africana como base de inspiración para la electrónica. Una cosa es escuchar a Chuck Berry y creer que se está siendo insolente por acelerar sus mismos acordes, y otra es zafarse por completo de las convenciones del rock’n roll y pensar cómo enriquecer una canción a través de sonidos surgidos fuera de las grandes capitales de Occidente.

El libro parte analizando a los grandiosos P.I.L., y es fácil ver la rápida ventaja artística que gana ahí Johnny Rotten en comparación a lo que había alcanzado a hacer en su montaje contracultural junto a Sid Vicious. «Para mí, los Sex Pistols habían sido la última gran banda de rock’n’roll, no el inicio de algo. Mientras que P.I.L. sí se sentía como el comienzo de algo nuevo». Lydon/Rotten desarrolló en ese grupo un gusto sincero por la música disco, por ejemplo, y describió en varias entrevistas su hastío con el rock y sus dogmas («es como una iglesia, una religión, una farsa»).

De algún modo, el período pospunk completo puede analizarse como un gran rechazo a las convenciones previas del rock ⎯a favor de algo mucho más fresco, que podríamos llamar un «nuevo pop»: más negro, más experimental, más ideológico⎯, y el libro ofrece infinitud de ejemplos de esos nuevos modos de trabajo que comenzaron a imponerse desde 1978 en adelante, desde la lógica cooperativa de repartición de ganancias en el sello Factory al  desprejuiciado manejo de medios que legitimó Frankie Goes to Hollywood. La carga política en el trabajo inicial de Devo o Madness (por mucho que sus canciones le parecieran ligeras pompas de jabón a los oídos “serios”), la burla anti-intelectual implícita en las canciones de The Fall (una burla que es, por supuesto, también muy intelectual), la elaborada poesía de Joy Division, y el hábil trabajo de pastiche que aprovecharon bandas como Human League o ABC son señas de un período que, además de canciones, trabajó una completa nueva ideología en torno al pop y sus posibilidades de agitación cultural. Es música fuera del cánon y, por lo mismo, hasta hoy llena de frescura. Lo explica mejor Simon Reynolds:


«Punk’s simple stance of negation, of being against, briefly created unity. But as soon as the question shifted to “What are we actually for?”, the movement disintegrated and dispersed. Each strand nurtured its own creation myth of what punk meant and pusued its own vision of the way forward. Yet underneath the fractious diaspora of the postpunk years there still remained a common inheritance from the punk moment, namely, a revived belief in the power of the music, along with the feeling of responsibility that came with its conviction, which in turn made the question “Where to now?”worth fighting over. The by-product of all this division and disagreement was diversity, a fabulous wealth of sounds and ideas that rivals the sixties as a golden age of music».

A propósito, qué buena canción era ésta de Orange Juice:

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10 Comments Add your own

  • 1. Rahm  |  July 23, 2009 at 5:39 am

    deja tranquilo a Wakeman y sus catedrales, ja,ja.ja

    muy interesante el libro, y voy a buscarlo, esa música es difícil de olvidar

    Reply
  • 2. gloria martinez de la riva  |  July 23, 2009 at 11:19 am

    Es la mejor música….para mí

    Reply
  • 3. Maca L.  |  July 23, 2009 at 2:39 pm

    seguro q encontraré este libro en la Escuela de música, qué bacaán. En el docu de jOY DIVISIOn decían que el punk era mandar todo a la mierda, y con el pospunk podían decir que estaban arruinados y por qué lo estaban, lo que es mucho más el contenido.
    No tenía idea de la existencia de PIL, está bueno. Voy a ir a rapidshare de inmediato. Estoy bien pegada con grupos pospunk y algunos del caset NME-86, pero eso es mucho después. De mis favoritos, es Orange Juice. Una buena canción de ellos, que te recomiendo es “Consolation Prize” que está en el disco anterior, que es mejor (You Can’t Hide Your Love Forever)

    ps. todavía me gusta más los ramones que talking heads.

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  • 4. Sergio Coddou  |  July 23, 2009 at 3:44 pm

    Marisol:
    Qué bueno que te hayas leído el Rip it up & start again, uno de is libros de cabecera que, cuando lo leí hace unos cuatro años, me voló la cabeza y tengo entero subrayado. Además, gracias al libro descubrí a algunos de mis grupos preferidos, The Slits, un trío de minas que se las traen, y Young Marble Giants, entre otros. Tengo varias citas transcritas por ahí, a ver si las encuentro.
    Este libro es una mina de oro, y Simon Reynolds un gran gran escritor.
    Saludos,
    s

    Reply
  • 5. Jorge  |  July 24, 2009 at 7:49 am

    Toda la razón, se tiende a confundir estridencia con insolencia e insolencia con vanguardia. Talking Head y muchas otras bandas pospunk tenían otro ingrediente que las hacía más interesantes todavía: elegían el baile como una forma de subversión.

    Reply
  • 6. fenya  |  July 24, 2009 at 3:26 pm

    no puedo negar que la madurez que supone el post-punk frente a la adolescencia/estridencia/insolencia de los punks, aunque la entiendo y la admiro, me parece más fome.

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  • 7. cHARLES BROWN  |  July 24, 2009 at 7:45 pm

    Si Marisol, muy cierto lo interesante que se puso el panorama con lo que rodeó al postpunk. Rotten justamente logró la ruptura deseada y lograr un corte con el pasado al formar P.I.L, que para mi, es una de las bandas mas importantes de las últimas décadas, en ellos se ve una actitud geniunamente punk o que se condice con lo que el punk precisamente buscaba remecer. En comparación con los Pistols (sin desmerecer su importancia), PIL era muchisimo más deforme y que sacaba mucho de diferentes formas de hacer música.

    Lo misma sensación da Joy Division que es otra vertiente, que no tuvo nada que ver con como partieron en la semilla de Warsaw, dando forma a una música mucho mas gélida, densa e introspectiva y muchisimo mas envolvente que el punk de tres acordes.

    En fin, hay muchos momentos con muchos grupos de aquella prolifica época, se me va The Slits o The Fall, pero ya me tengo que ir.

    Saludos

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  • 8. fenya  |  August 9, 2009 at 4:10 pm

    Ian Dury entra en esta categoría pospunk?

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  • 9. ngnewave  |  October 18, 2009 at 11:06 am

    I agree :-))…wha’ can be seen in my website…

    Reply
  • 10. maca l.  |  February 26, 2010 at 8:20 pm

    y está en la biblioteca de la U. Amo esta universidad y orange juice. Mañana mismo lo voy a ir a arrendar.

    Reply

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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