entrevista a rodrigo rey rosa

August 13, 2009 at 10:17 pm 7 comments

El realismo-trágico de Guatemala

Los cuentos y novelas del escritor más comentado y acaso más nómade de Guatemala hacen poco por la promoción turística del país, pero permiten entender de un golpe la violencia y tensión que subyace en cada relación establecida dentro de sus límites. Éste es un narrador que habla de la Guatemala dura, la de “el país más hermoso con la gente más fea”. La frase es culpa suya.

Por Marisol García C. | Ciudad de Guatemala, 2005, inédita.

Loros que recitan a Rubén Darío. Un preso amnésico que sólo puede comunicarse a través de un cuaderno. Un roommate del infierno que convierte a un departamento de Manhattan en un altar de magia negra.

Parecerá paradójico que la obra que ha dado vida a estos dislates sea destacada en el mundo de las letras hispanas por su excepcional realismo. No sólo se aplaude la verosimilitud de su lenguaje, sus descripciones, sus diálogos; sino que Rodrigo Rey Rosa (Ciudad de Guatemala, 1958) carga con la impuesta responsabilidad de haber dado a conocer a Guatemala a través del conjunto de once publicaciones (entre colecciones de cuentos y novelas) que desde 1992 acompaña, con relatos austeros pero muchas veces durísimos, a un país tan desequilibrado como la vida centroamericana, esparcido entre la generosidad de la selva, la violencia y corrupción hasta límites intolerables en las ciudades, y la convivencia con un debate resignado a su condición de sociedad en permanente formación.

“La falta de violencia en la narrativa actual me parece sorprendente”, ha dicho, sin afán heroico alguno.

Del grupo de narradores cuarentones y latinoamericanos con los que suele asociársele, Rey Rosa habla como de un amigo lejano: “Me halaga que les interese mi trabajo, pero no veo por qué. En todo caso, confío en que la base de las relaciones humanas son los malos entendidos”, observa y ríe. Con algunos de ellos (Roberto Bolaño, Rodrigo Fresán, Santiago Gamboa), el guatemalteco compartió el reciente proyecto de editorial Mondadori para novelar por encargo la vida de una ciudad cualquiera. Tren a Travancore es el resultado de su parte y su más reciente publicación en Chile, un libro en forma de cartas ⎯más bien e-mails⎯ que lo obligó a pasarse cuatro meses en Madrás, India. “Digamos que es una novelita epistolar. Escribí cartas porque no veía qué más podía hacer”, lo explica.

Alrededor del escritor guatemalteco vivo con más presencia en los medios latinoamericanos circulan ciertas constantes: las estupendas críticas a sus libros de ventas modestas, su biografía errante, y la mención en cada entrevista a su estrecha amistad con el fallecido Paul Bowles. Pero Rey Rosa dista de ser un teórico de la oportunidad. Le preocupan, por ejemplo, convenciones, como no perder la fidelidad de su lector. “Quizás es algo pasado de moda tener a un lector en mente, pero a mí me sirve de inspiración”, explica.

⎯Tus cuentos y novelas parecen demasiado imaginativos y sin embargo enseñan sobre los lugares en que transcurren. ¿Te preocupa equilibrar realismo e invención?
⎯Depende de lo que uno quiera hacer, ¿no? Llevar el lector a dónde uno quiere, yo creo que es un problema de retórica. De ser preciso y ajustarse a la realidad para que él crea algo a través de tu relato. Si quieres, al final, puedes quitarle la alfombra y tumbarlo, pero ya lo tienes en la trampa. Es un ilusionismo, ¿no?

⎯¿Qué hay de malo con el realismo puro y duro?
⎯El realismo duro, el de la novela española de Galdós, qué sé yo, es tan realista que es irreal. La realidad no es tan real como eso. Hay todo un aspecto de la realidad que no vivimos como si fuera historia dura. Entonces me parece que introducir el elemento imaginativo es darle aire a tu texto e incluso hacerlo más verosímil. Lo que uno quiere realmente es dominar, dirigir la fantasía del lector, ¿no?.

⎯Con el lector confiando en ti.
⎯Él debe confiar en ti, claro. Me interesa que mis descripciones se ajusten a la realidad para que el lector me crea, aunque al final lo haga dudar. Borges lo hace muchas veces, cuando el narrador es el propio canalla. Eso es, también, un efecto.

El nombre de su admirado Jorge Luis Borges surgirá más veces en la conversación con un escritor autodidacta, cómodo en la relación de categorías literarias pero confeso receloso de la Academia y lo que llama “capillas de escritores”. Del insigne argentino, Rey Rosa aprendió entre otras cosas el aprecio por los códigos de los géneros policial y de ciencia ficción, puestos ambos en práctica en relatos como “Cárcel de árboles”, “La orilla africana” y “Piedras encantadas”, tres de sus más celebradas publicaciones. Ya hablamos sobre la estupenda crítica a su obra, sobre todo en España. El chileno Roberto Bolaño ha descrito su literatura “como una piscina de cristal, un gran acuario lleno de reptiles”.

⎯Muchas entrevistas resaltan tu carácter solitario, o al menos marginal a los círculos literarios. ¿No tienes amigos escritores?
⎯No frecuento ningún círculo literario, pero sí que tengo amigos (ríe). Me aburre un poco, porque como se forman capillas, que es algo inevitable, y se trata de a quién acatar y se vuelve un poco político… más aburrido todavía.

⎯Se leen estupendas críticas tuyas afuera y algunas muy odiosas aquí en Guatemala.
⎯Aquí han criticado incluso artículos que yo he escrito, diciendo que mi quehacer es hablar mal de Guatemala para agradar a los extranjeros. Hay un nacionalismo muy falso.

⎯Pero en Piedras encantadas (2002) describes Guatemala como “el país más hermoso, la gente más fea”. ¿No es suficiente para ganarte enemigos?
⎯Tal vez debí decir “el país más hermoso, la ciudad más fea” porque me refería particularmente a la gente de la capital, donde ocurre la historia. La gente de la capital no me parece especialmente atractiva, no sólo por el aspecto físico. La actitud de la mayoría aquí es bastante desagradable. Y por esa actitud, de resentimiento o de arrogancia, de odio o de miedo, mucha gente que podría parecer atractiva, se afea.

⎯¿Es diferente en el resto del país?
⎯Para mí hay dos Guatemalas: el desencanto es hacia la Guatemala urbana blanca. Si escribo sobre el Petén (la selva), aunque haya violencia se transmite el amor que yo siento por ese lugar. Aquí, en la ciudad, quizás pueda entender más la violencia y la impunidad. Pero me parece mucho más triste.

⎯Pareciera que no hay otro tema en tu obra que Guatemala.
⎯Supongo que es mi fatalidad. Yo creo que los temas no los escoge uno sino que te tocan. Es como mi materia prima. A la hora de definir de dónde hablo, es desde mi experiencia como guatemalteco, aunque esté en Marruecos. Soy alguien que nació y vivió aquí la mayor parte de su vida y no es eso algo que se pueda elegir.

⎯Se nota esto en Ningún lugar sagrado (1998), un libro sobre Nueva York que al final habla sobre Guatemala.
⎯Sólo eso puede ser. Viví unos años en Nueva York y cada vez que puedo irme al extranjero me voy; y si me puedo ir largo, pues mejor. He vivido quince años fuera tal vez, y nunca tengo nostalgia de Guatemala. Es más la curiosidad.

⎯Tu opción por la literatura parece haberte dado gran libertad de movimiento.
⎯Creo que es el privilegio de esta clase de vida. Si alguien joven e interesado me lo preguntara, yo le diría que no dude. La literatura tiene muchos compromisos, pero yo no me arrepiento en ningún momento. Beneficios económicos sí que no; hay que tener mucha suerte para poder salir adelante y en países como Guatemala hay aún menos margen de maniobra.

El ruido y la tensión de Ciudad de Guatemala parecen lo menos recomendable para un escritor. Son las traducciones de obras ajenas las que ocupan principalmente a Rey Rosa en sus temporadas urbanas. Para la obra propia, prefiere alguna cabaña en medio de la arrebatadora selva de Petén, al norte del país, o derechamente el extranjero.

⎯¿Fue por eso que te quedaste siete años en Tánger?
⎯Es ideal para escribir, el aislamiento perfecto. En eso de buscar lugares soy un poco supersticioso y pragmático al mismo tiempo.

⎯Y fue también en Tánger donde te ocupaste de traducir obras de Paul Bowles (quien, a su vez, tradujo varios cuentos de Rey Rosa al inglés).
⎯Traduje dos novelas, dos colecciones de cuentos y un libro de viajes, todo lo que encontré que no habían traducido. Él lo leyó y lo aprobó. Hablaba perfectamente español, aunque también árabe, porque en Tánger se habla mucho español, quizás más que francés. Existe una colonia muy numerosa de andaluces.

⎯Imagino que no es grato todo lo que se te pregunta sobre tu amistad con Bowles, un escritor que ya va para mito.
⎯Más que nada, es una persona que todavía le guardo mucho cariño. Pero sí que hay una connotación, una idea prefabricada, acerca de varias cosas alrededor de Bowles que a veces me molestan.

⎯¿Cómo cuáles?
⎯La mayoría son realmente mitos, no sé. Yo conocí a un hombre muy mayor, su relación con los beats la recordaba como un accidente. Él no era un beat. Era un caballero de Nueva Inglaterra, muy reservado. Y muy generoso al mismo tiempo. Él fue amigo, correspondió con Ginsberg y con Burroughs toda la vida, pero literariamente no tenían nada en común, nada más que una postura ante Estados Unidos y la manera de vida norteamericana. Ahí sí los podías asociar. Pero no con un proyecto estético.

⎯Tengo entendido que estuviste con él hasta un día antes de su muerte.
⎯Él ya estaba en el hospital y yo lo iba a ver todos los días, cada vez que podía. Ya estaba muy débil, pasaba dormido casi todo el tiempo.

Reflexión, no denuncia

⎯La crítica te distingue por el tono de “denuncia moral” que tendría tu literatura. ¿Cómo te cae tanta responsabilidad?
⎯Cuando me lo dicen, yo digo “¿ante quién?”. Porque lo que yo escribo ya se sabe, no lo estoy descubriendo. No es como que aquí hay más escándalos ni es más horrible ni hay una frecuencia mayor de atrocidades. En Chile han pasado cosas peores. Si uno lo escribe no es porque sea una materia nueva, sino por hacer un comentario constante. Reflexión, no denuncia.

⎯Son textos tensos, los tuyos.
⎯Pero eso no es formalmente denuncia. Sí me interesa la tensión, creo que es necesaria en la narrativa, eso sí es algo buscado. Pero yo no estoy haciendo público nada nuevo. Estas cosas, la violencia contemporánea, se saben y todos somos cómplices de cierta manera.

⎯Como guatemalteco, imagino que te ha tocado vivir en un ambiente tenso.

⎯Ahá. Son textos que reflejan mi medio. Pero hoy en día no sé de qué país se pueda hablar sin que exista tensión. ¿Belice, tal vez? Escandalizarse me parecería ingenuo, fingido. Porque también yo me siento cómplice de lo que está mal.

⎯Retratas a veces al bandido muy lejos del juicio. ¿Te interesa ponerte en el lugar del corrupto, intentar comprenderlo?
⎯Pues claro, yo creo que es nuestro deber. Porque en cierta medida, nosotros somos corruptos también. Parto de la base que yo también soy parte del problema. Buenos y malos estamos mezclados. Ya te quiero ver si te piden algo y te ponen un saco de dinero en frente, a ver cómo reaccionas. Entonces no quiero que parezca que en Guatemala tengamos el monopolio de la maldad o de la corrupción. Aunque ahora parece que sí vamos subiendo… [ríe].

⎯No es raro ver a escritores emitiendo juicios políticos que rayan en lo moralista.

⎯Pues yo creo que es una gran hipocresía, aunque tal vez en un momento de guerra sea necesario tomar partido. Tal vez hace diez años tenías que tomar parte. Si hay guerra, el heroísmo se vuelve casi un deber. Pero los escritores más interesantes aquí fueron los que, en ese momento, escribieron sobre la guerrilla y vieron que incluso ahí estaba podrido. Eso sí que es arriesgado y valiente.

⎯¿Cómo cambia ese riesgo ante la actual situación política?

⎯Se vive un momento interesante en Guatemala. Tomar partido es difícil, los referentes hay que inventárselos un poco. Yo nunca he sido parte de un partido; nunca he votado, aunque me da vergüenza decirlo. La única posición política que he tomado es no inscribirme en el ejército guatemalteco y, por lo tanto, no podía votar, pues entonces era condición. Ahora, con el panorama electoral, no veo por qué cambiar. Es muy frustrante. Pero no vamos a hablar de política porque es muy aburrido.

⎯Pero tus libros sí se pueden leer buscando claves políticas para comprender mejor a Guatemala.
⎯Pero es que la de este país es una política… ¡tan intrusiva! Vivimos hablando de política. No hay nadie que no sea político.


Viejas y Nuevas Voces de Guatemala

⎯¿Te interesa vincularte de algún modo a la tradición literaria guatemalteca?
⎯O sea siempre me preguntan por [Miguel Ángel] Asturias y mi respuesta es que él no es el tipo de escritor que yo quise ser. Aparte de sus logros, la clase de texto que él hace a mí no me interesa. Y ahí se muere la conversación [ríe]. De su poesía he leído cosas que sí son muy buenas, pero como prosista, como narrador, no tiene nada que ver con lo que a mí me interesa. Es esa prosa poética, llena de fuegos artificiales… hay juegos que a mí me parecen de un virtuosismo que hay que evitar. El Asturias que leí fue el que lo tuve que leer. Y lo admiro pero no lo sigo.

⎯¿Es vivo el círculo literario actual de tu país?
⎯Bastante, sí, sí. Por el conflicto interno aquí no se publicó por mucho tiempo. Un poco antes de la firma de la paz [1996], del final de las hostilidades, había una actividad editorial grande. Y no ha parado. Tras una represión cultural muy fuerte, comienza a haber mucha música, arte, instalaciones. Se descubrió el arte contemporáneo. Se empezaron a hacer cosas que se deberían haber hecho en el año 70.

⎯¿Es a tu pesar que se te presenta como una suerte de embajador de otro grupo de escritores guatemaltecos jóvenes?
⎯Y al de ellos, probablemente [ríe]. Pero trato de evitar hablar… quizás de literatura Centroamericana es más fácil, pero aquí [en Guatemala] es una literatura que ha estado en estado incipiente mucho tiempo. No hay un cuerpo literario, no hay crítica literaria tampoco, aunque sí se publica mucho.

⎯Te apasiona la literatura. ¿No harías clases?
⎯Pues si me pagan mucho dinero… [ríe].

⎯Hay quienes creen que la vida académica es la muerte de un escritor.
⎯¡Pero mira a Nabokov! Si hay mucha necesidad económica supongo que es mejor morir literariamente que físicamente (ríe), porque ahí sí que quizás puedes resucitar.

Entry filed under: entrevistas. Tags: .

entrevista noel gallagher Patricio Manns, cantautor y escritor

7 Comments Add your own

  • 1. doctorflufio  |  September 4, 2009 at 3:11 am

    Interesante entrevista, respetablemente discreto.

    Reply
  • 2. JORGE MOENO  |  October 24, 2009 at 10:27 pm

    ME CONSTA QUE EL SEÑOR REY ROSA ES UNA PERSONA DISCRETA, CASI TIMIDA, Y UN GRAN ESCRITOR. TUVE LA OPORTUNIDAD DE SALUDARLO EN LA CASA DE AMERICA, EN MADRID, EN UN ENCUENTRO DE ESCRITORES CENTROAMERICANOS.

    Reply
  • 3. deivis_alice  |  February 12, 2010 at 6:09 pm

    Me parece que la frase “El país más hermoso con la gente más fea” es particularmente desacertada. Es simplista y racista. Además, el hincapié del entrevistado diciendo que “no sólo por el aspecto físico” refuerza el desatino. Una opinión personal de categorías tan absolutas se lo perdono a un adolescente, pero alguien consagrado en el mundo editorial, debería guardarse de ese tipo de opiniones. Quizá él no conozca ciudades más feas que Guatemala, pero su desconocimiento no justifica su falta de perspectiva.

    Reply
  • 4. Lupus McKay  |  August 19, 2010 at 8:49 pm

    deivis alice, no estoy de acuerdo contigo. Un escritor puede (y tiene derecho a) expresar sus opiniones, aunque sean sólo por recurso literario. ¿Por qué autocensurarse? ¿Para complacer a terceros? Rey Rosa es un escritor excelente y una gran persona.

    Reply
  • 5. Lupus McKay  |  August 19, 2010 at 8:50 pm

    Además, es cierto que Guatemala es un país hermoso, pero su gente es fea en todo sentido.

    Reply
  • 6. Luis Adolfo Méndez (@donfito)  |  March 12, 2012 at 3:28 pm

    Lupus, con base en qué parámetros afirmas lo de la gente fea? con base a los patrones occidentales como los de Playboy? La afirmación de Rodrigo es irónica, la tuya es racista.

    Reply
  • 7. vidaus durys  |  May 6, 2012 at 5:24 am

    I do not even understand how I finished up here, however I thought this publish used to be great. I don’t know who you might be but certainly you are going to a well-known blogger if you are not already. Cheers!

    Reply

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Trackback this post  |  Subscribe to the comments via RSS Feed


©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


%d bloggers like this: