entrevista a juan pablo gonzález, musicólogo (2)

November 19, 2009 at 3:40 pm 1 comment

«Hay riqueza por todos lados»

La más reciente investigación del musicólogo Juan Pablo González, el historiador Claudio Rolle y el músico Óscar Ohlsen es el relato de una fiesta fenomenal, acallada hoy por la bruma de una industria que ⎯no sólo en Chile⎯ perdió para siempre esa capacidad aglutinadora. «Son las décadas más densas, complicadas y heterogéneas que ha tenido la historia de la música popular en Chile», confirma el musicólogo.

Por Marisol García | versión completa nota 
La Tercera-Cultura, noviembre 2009.

⎯El libro habla de un período vibrante, enormemente activo.
⎯Diría que hay una mayor densidad de acontecimientos. Los protagonistas musicales aumentan considerablemente, y cuentan, por primera vez, con todos los medios a su disposición: la consolidación de la televisión y de los festivales de la canción, y el apogeo de la industria discográfica. Están todas las posibilidades y todo el circuito está vivo. La televisión, por ejemplo, se permite acoger a la música con cuidado, con musicales impecables, ciento por ciento producidos en Chile, o las cosas más experimentales que ofrece el canal de la Universidad de Chile, donde no era raro ver a Sergio Ortega o Violeta Parra.

⎯El libro traza ese arco de ascenso, pero también esboza el inicio de la crisis.
⎯Diría que la crisis final comienza en 1968. El impacto en Chile de Raphael, Adamo, Leonardo Favio, Sandro, Nicola di Bari es ¡arrasador!, y termina con el auge de lo nacional. Los chilenos dejan de ser ídolos y se sienten absolutamente desplazados. Entonces los de la Nueva Ola se ponen a cantar en boites, que ya para entonces eran definidas como “antros del pecado”, jeje. Cantantes como Ramón Aguilera se niega a hacerlo y se retira a su manera. Buddy Richard o Cecilia pueden permitirse ir y venir. El Pollo Fuentes se casa y opta por no persistir con su internacionalización. Se instala entonces una industria musical paralela: las peñas, Dicap, los festivales universitarios. El proyecto de la Unidad Popular era que esto entrara al mainstream, pero en realidad no era que tú prendieras la radio y sonara “La batea”. Patricio Manns hace una crítica sostenida contra toda esta camada hispana, que se toma las radios y le quita espacio a lo local, sobre todo a la canción comprometida. Osvaldo Díaz, Paolo Salvatore, Marcelo comienzan a hacer carrera en los años 70 y salen en la televisión, porque es el único lugar en el que pueden mostrarse. A “Sábados Gigantes” llegarán después hasta bandas de heavy-metal.

⎯¿Es posible emitir un juicio del tipo «lo mejor que ha habido musicalmente en Chile es la Nueva Canción Chilena»? ¿Les interesaba en el libro hacer un juicio como ése?
⎯Los boleros de [Jaime] Atria son muy buenos. El trabajo que hacían Los Cuatro de Chile es muy bueno. Lo que empiezan a hacer Los Jaivas Jorge Pedreros, Hugo Beiza; las canciones de Luis Dimas, Chino Urquidi con Willy Bascuñán… son cosas que están muy bien en géneros específicos. Para qué hablar de las mezclas electrónicas tipo Los Ángeles Negros, Los Galos y Los Golpes. Hay riqueza por todos lados. Lo que tiene la Nueva Canción Chilena es que, al ser un movimiento que se intelectualiza más, que dialoga con el arte, y que es más autoconsciente y crítico, genera espacios de circulación más circunscritos, que no están en la cultura de masas. La Nueva Canción es el género con más discurso: tesis, ensayos, libros de todo tipo, y tú tienes que hacerte cargo de ese discurso para ver qué puedes aportar. Pero fuimos extremadamente cuidadosos con los equilibrios. En el libro hay sólo un músico chileno que tiene un subcapítulo con su nombre: Violeta Parra. Lo que hay que reconocerle a la Nueva Canción es que instala musicalmente a Chile en el mundo. E instalar musicalmente a Chile en el mundo… uf, que era difícil.

⎯Ahí hay un logro objetivo.
⎯Hay otras maneras de hacerlo: a través del bolero, las mezclas de Los Ángeles Negros. Hasta cuando llegamos, han pasado hartas cosas. Nos preocupamos de los músicos chilenos en el extranjero: Ginette Acevedo le va muy bien en Buenos Aires. Lucho Gatica y Antonio Prieto se construyen fuera. Creo que el libro queda “en buena”: queda la esperanza, queda la apertura, quedan todos vivos… y qué maravilla poder dejarlo abierto.

Prensa musical

⎯En el primer volumen de esta investigación, quedaba claro que la identidad chilena está dada, precisamente, por su heterodoxia y apertura al extranjera. ¿Se confima eso como idea clave?
⎯En este segundo volumen llegamos a lo mismo: la identidad está dada por la mezcla, pero con dos elementos nuevos: el elemento etáreo y el de género. Aparecen las mujeres como nunca antes había ocurrido. Incluso diría que la Nueva Ola es un movimiento femenino. El impacto de Cecilia, Gloria Benavides, Luz Eliana, Fresia Soto, la onda propia que tiene Marisa. Más tarde, Gloria Simonetti y Ginette Acevedo. Se democratizan además los espacios y aparecen nuevos temas: otros paisajes, nuevos personajes. Todo esto contribuye a diversificar, democratizar, pluralizar y legitimar sujetos sociales ignorados o excluidos por la antigua hegemonía criollista. Hoy en la Academia no se habla de «culturas nacionales» sino que de «entramados culturales». Entonces uno podría decir que, sí, persiste en Chile un entramado cultural que hace que a la vuelta de Gladys Marín de su tratamiento médico en Cuba la vaya a recibir al aeropuerto un grupo de huasos. Son códigos culturales que no se excluyen sino que se comparten. Y por eso viene Vladimir Putin y le regalan una manta huasa. Y luego viene Bono
y le regalan un charango.

⎯Pese a que aborda un período relativamente reciente, no es éste un libro de entrevistas. En la introducción, se advierte incluso del peligro del “falso recuerdo”.
⎯Hay entrevistas, pero son tomadas con pinzas, no como la verdad absoluta.

⎯¿Por qué?
⎯Lo que más hicimos fue buscar en todas las fuentes periódicas de la época, y a partir de eso elaborar un texto que entregábamos para revisión y comentario. Hay mucha más prensa que bibliografía. Los registros de la industria disquera tampoco eran suficientes ni confiables. Por la cercanía del período, también nosotros éramos fuente, pero decidimos tomarnos con cuidado, discutir mucho entre nosotros.

⎯¿No era tentador dejar registro también del tipo de cobertura de prensa que tuvo la música popular chilena en este período?
⎯Sí, y la manera en que lo hacemos es detectando las ausencias o los tratamientos de los fenómenos. La cobertura de Ritmo al Pollo Fuentes es agotadora: lo siguen hasta a México, cuando allá estaban tocando los Doors, y las páginas ¡se las lleva el Pollo Fuentes! (risas). Incluyendo peleas ridículas, como cuando El Musiquero se pelea con Lucho Gatica o Ritmo comete el error, a mi juicio, de pelearse con Cecilia, que es una pelea sintomática, por la cosa transgresora que ella tiene. Hay un tratamiento también racista, de parte de la prensa en general, con Fresia Soto o Palmenia Pizarro. Si tú comparas con cómo tratan a Gloria Benavides o Gloria Simonetti. El Musiquero es deliciosamente ambiguo con el folclore y la música de raíz folclórica: tienen por un lado un discurso de preservación, pero por otro lado tienen que vender y no tienen problemas en meter a Pedro Messone, Los Cuatro Cuartos, etc.

⎯¿Se atreven a emitir un juicio sobre lo determinante que puede haber sido la prensa para el fortalecimiento de estos movimientos? Pienso específicamente en la Nueva Ola.
⎯Absolutamente. Ahora, lo curioso es que del 60 al 64 no hay nada, y las revistas musicales juveniles salen cuando la Nueva Ola se está terminando. La Ritmo aparece recién en 1965. Y El Musiquero mantiene una sección “Al día con la Nueva Ola” ¡hasta el año 70! Quizás la Nueva Ola pasa a ejemplificar un concepto de música y juventud, o más bien de música juvenil integrada a la industria. Hemos querido trasversalizar. Es muy raro hablar de la industria musical con la lógica de la prensa musical y que de pronto aparezca Dicap, si lo que sonaba según la prensa era Adamo, ¿me entiendes?


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dream boogie. the triump of sam cooke, peter guralnick (biografía) historia social de la música popular en chile (1950-1970), j.p. gonzález, c. rolle y o. ohlsen (investigación)

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©Kenichi Hoshine.

Depósito de textos publicados e inéditos de Marisol García, periodista en Santiago de Chile, especializada en música popular.


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